Un absceso cerebral es una colección de pus localizada en el cerebro.

Los abscesos cerebrales no son frecuentes. Pueden ser causados a partir de la propagación de una infección en otra parte de la cabeza (como un diente, la nariz o el oído), de una herida que alcanza el cerebro o de una infección originada en otro lugar y propagada por la sangre.

Síntomas

Un absceso cerebral puede dar muchos síntomas diferentes, dependiendo de su localización. Los síntomas consisten en dolores de cabeza, náuseas, vómitos, somnolencia, convulsiones, cambios de personalidad y otros signos de disfunción cerebral; estos síntomas pueden evolucionar en días o semanas. La persona afectada puede tener fiebre o escalofríos en un principio, pero los síntomas pueden desaparecer a medida que el cuerpo combate y vence la infección.




Diagnóstico

La mejor prueba para diagnosticar un absceso cerebral es una tomografía computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM). Aun cuando una TC o una RM habitualmente muestran el absceso, la imagen de una colección de pus puede parecerse a un tumor o a un ictus. Para que el médico pueda descartar el tumor o el derrame cerebral y determinar cuál es el microorganismo que causa el absceso, puede ser preciso realizar otras pruebas. Así, puede que sea necesaria una biopsia del absceso (se recoge una muestra para su examen al microscopio y para su cultivo).

Tratamiento

Un absceso cerebral puede ser mortal si no se trata con antibióticos. Los más utilizados son la penicilina, el metronidazol, la nafcilina y las cefalosporinas, como la ceftizoxima. Los antibióticos suelen administrarse durante 4 a 6 semanas y cada dos semanas se repite la TC o la RM. Si el antibiótico no cura la infección es posible la intervención del cirujano para drenar el absceso quirúrgicamente.

En ocasiones, un absceso cerebral causa una inflamación del cerebro y un incremento de la presión intracraneal. Este estado es muy grave y puede causar daños permanentes al cerebro, por lo que los médicos lo tratan de forma muy agresiva. Pueden administrar corticosteroides y fármacos como el manitol, que reducen la hinchazón del cerebro y disminuyen la presión.

Empiema subdural

Un empiema subdural es una colección de pus entre el cerebro y el tejido que lo envuelve (las meninges), más que en el propio cerebro.

Habitualmente el empiema subdural es una complicación de una sinusitis, pero puede también ser causado por una infección grave del oído, una herida en la cabeza o el cerebro, una intervención quirúrgica o una infección de la sangre secundaria a una infección pulmonar. Los mismos tipos de bacterias que producen un absceso cerebral pueden también causar empiemas subdurales, y los médicos tratan ambos procesos de la misma manera.

Tanto el absceso cerebral, como el empiema subdural pueden causar dolores de cabeza, somnolencia, convulsiones y otros signos de disfunción cerebral. Los síntomas pueden evolucionar en el curso de varios días y, sin tratamiento, progresan rápidamente hasta causar una pérdida total de consciencia y la muerte. La TC y la RM son las mejores pruebas para llegar a un diagnóstico. Una punción lumbar es de poca ayuda y puede ser peligrosa. En lactantes, a veces puede insertarse una aguja directamente en el empiema a través de la fontanela (el punto blando entre los huesos del cráneo) para drenar el pus, aliviar la presión y ayudar a establecer el diagnóstico.

Infecciones por parásitos

En algunas partes del mundo, los gusanos pueden infectar el cerebro. En el hemisferio occidental, la cisticercosis es la más frecuente de estas infecciones. Cuando una persona ingiere alimentos contaminados por huevos de Cisticercus, los jugos gástricos producen la eclosión de los huevos y se produce la salida de las larvas. Éstas entran en el torrente sanguíneo y son distribuidas por todo el cuerpo, incluyendo el cerebro. Las larvas forman quistes que pueden causar dolores de cabeza y convulsiones. Los quistes degeneran y las larvas se mueren, lo cual desencadena inflamación, hinchazón y problemas neurológicos.

La esquistosomiasis es una infección por gusanos que puede causar convulsiones y disfunciones neurológicas, y aumentar la presión del cerebro. La equinococcosis es una infección que puede producir quistes grandes en el cerebro causando muchos problemas neurológicos y convulsiones. La cenurosis es una infección que produce quistes que bloquean el flujo del líquido cefalorraquídeo alrededor del cerebro. Muchas de estas infecciones pueden ser controladas con fármacos como el praziquantel y el albendazol, pero a veces está indicada la extirpación quirúrgica de los quistes.