¿Qué es la acalasia?

La acalasia (cardioespasmo, aperistaltismo esofágico, megaesófago) es un trastorno debido a una alteración del sistema nervioso de causa desconocida que puede interferir con dos procesos: con las ondas rítmicas de contracción del esófago que empujan los alimentos hacia su parte inferior (ondas peristálticas) y con la apertura del esfínter esofágico inferior.

La acalasia puede deberse a un mal funcionamiento de los nervios que rodean el esófago e inervan sus músculos.

Síntomas y complicaciones de la Acalasia

La acalasia puede presentarse a cualquier edad, pero generalmente comienza, casi de un modo imperceptible, entre los 20 y los 40 años y luego progresa de forma gradual a lo largo de muchos meses o años. El principal síntoma es la dificultad para tragar tanto sólidos como líquidos. La contracción persistente del esfínter esofágico inferior provoca que el esófago por encima de él se dilate de forma exagerada.

Otros síntomas pueden ser dolor en el pecho, regurgitación del contenido del esófago agrandado y tos nocturna. Aunque es poco común, el dolor en el pecho puede ocurrir durante la deglución o sin razón aparente. Cerca de un tercio de las personas con acalasia regurgitan la comida no digerida mientras duermen. Pueden aspirar alimentos hacia sus pulmones, lo que puede provocar abscesos en el pulmón, bronquiectasias (ensanchamiento e infección de las vías aéreas) o neumonía por aspiración. La acalasia también constituye un factor de riesgo para el cáncer de esófago, aunque probablemente menos del 5 por ciento de las personas con acalasia desarrolla este tipo de cáncer.




Diagnóstico y pronóstico  e la Acalasia

Las radiografías del esófago efectuadas en el momento de la deglución del bario evidencian la ausencia de peristaltismo. El esófago se encuentra dilatado, con frecuencia en enormes proporciones, pero es estrecho a nivel del esfínter esofágico inferior. La medida de las presiones dentro del esófago (manometría) indica una ausencia de contracciones, un incremento de la presión de cierre en el esfínter inferior y una apertura incompleta del esfínter cuando la persona traga. La esofagoscopia (examen del esófago a través de un tubo flexible de visualización con una videocámara) muestra un ensanchamiento pero no una obstrucción.

Con la ayuda de un esofagoscopio (tubo flexible para la visión directa), el médico realiza una biopsia (obtiene muestras de tejido para ser examinadas al microscopio) para asegurarse de que los síntomas no son causados por un cáncer de la porción baja del esófago. También efectúa una exploración para descartar una esclerodermia, un trastorno muscular que puede alterar la deglución.

A menudo la causa de la acalasia no es importante y no condiciona ningún problema grave. El pronóstico no es tan bueno si hubo aspiración del contenido gástrico hacia los pulmones, dado que las complicaciones pulmonares son difíciles de tratar.

Tratamiento de la Acalasia

El objetivo del tratamiento es conseguir que el esfínter esofágico inferior se abra con más facilidad. La primera aproximación consiste en ensanchar el esfínter mecánicamente (por ejemplo, inflando un balón dentro de él). Los resultados de este procedimiento son satisfactorios en alrededor del 40 por ciento de los casos, pero se pueden necesitar dilataciones repetidas. Los nitratos (por ejemplo, nitroglicerina colocada debajo de la lengua antes de las comidas) o los bloqueadores de los canales del calcio (como la nifedipina) pueden retrasar la necesidad de un nuevo procedimiento de dilatación, dado que ayudan a relajar el esfínter. En menos del 1 por ciento de los casos, el esófago puede lesionarse (romperse) durante el procedimiento de dilatación, lo que conduce al desarrollo de una inflamación del tejido circundante (mediastinitis). Para reparar la lesión de la pared se requiere cirugía inmediata.

A modo de alternativa a la dilatación mecánica, el médico puede inyectar toxina botulínica en el esfínter esofágico inferior. Este nuevo tratamiento es tan eficaz como la dilatación mecánica, pero los efectos a largo plazo todavía no se conocen.

Si el tratamiento de dilatación con la toxina botulínica no es eficaz, generalmente se realiza cirugía para cortar las fibras musculares del esfínter esofágico inferior. Esta cirugía resulta eficaz en cerca del 85 por ciento de los casos. Sin embargo, alrededor del 15 por ciento de las personas experimentan episodios de reflujo de ácido tras la cirugía.