¿Qué es el síndrome de la afectividad orgánica?

El síndrome de afectividad orgánica es una alteración mental secundaria, debida a causas físicas.

Se divide, igual que los trastornos primarios o debidos a causas psicológicas, en trastornos de tipo maníaco o de tipo depresivo. Existe un amplio espectro de manifestaciones clínicas que van desde el estado de desorientación mínima, pasando por ansiedad, somnolencia, trastornos del sueño, alucinosis (fenómeno sensorial, similar a la alucinación, pero cuya irrealidad conoce el paciente y que no altera la personalidad) y letargia (sueño patológico y profundo), hasta el delirio (trastorno de las facultades intelectuales, que se manifiesta por una serie de pensamientos erróneos, disparatados e inaccesibles a toda crítica, que puede o no acompañarse de alteraciones de la conciencia).




La manía orgánica puede asociarse con una variedad de enfermedades físicas, tales como: epilepsia (enfermedad crónica nerviosa caracterizada por accesos de pérdida súbita del conocimiento,
convulsiones y a veces coma) del lóbulo temporal, esclerosis múltiple, tumores e hipertiroidismo y SIDA, aunque también puede asociarse al uso de numerosos fármacos, entre los más importantes se encuentran: L-dopa, mucolíticos, simpaticomiméticos, corticoides, cimetidina, baclofén y posiblemente el captopril.

La mayoría de las manifestaciones desaparecen poco tiempo después de suspender estas medicaciones, pero en algunos casos pueden durar varias semanas. La depresión orgánica puede desencadenarse por episodios de isquemia (déficit de riego) cerebral transitoria, SIDA y por la enfermedad de Parkinson.

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