¿Qué es la Arteritis de la arteria temporal?

La arteritis de la arteria temporal (de células gigantes) es una enfermedad inflamatoria crónica de las grandes arterias.

Esta enfermedad afecta a una de cada 1 000 personas mayores de 50 años de edad y es algo más frecuente en las mujeres que en los varones. Se desconoce su causa. Los síntomas se superponen con los de la polimialgia reumática, por lo que algunos médicos consideran que se trata de variaciones de la misma enfermedad.

Síntomas de la Arteritis de la arteria temporal

Los síntomas varían según las arterias que resultan afectadas. Es frecuente que estén afectadas las grandes arterias que llegan a la cabeza y, por lo general, aparece un dolor de cabeza intenso y repentino en las sienes o la parte posterior de la cabeza. En los vasos sanguíneos de la sien puede notarse hinchazón e irregularidad al tacto y puede sentirse dolor en el cuero cabelludo al peinarse. Pueden manifestarse, además, visión doble, visión borrosa, grandes manchas ciegas, ceguera de un ojo u otros problemas oculares. El mayor peligro es la ceguera permanente, que puede manifestarse de forma repentina si se obstruye el aporte de sangre al nervio óptico. La mandíbula, los músculos masticadores y la lengua pueden herirse al comer o al hablar. Otros síntomas pueden ser los de la polimialgia reumática.




Diagnóstico y tratamiento de la Arteritis de la arteria temporal

El médico basa su diagnóstico en los síntomas y en la exploración física y lo confirma mediante la práctica de una biopsia de la arteria temporal, ubicada en la sien. Los análisis de sangre son útiles también para detectar anemia y una velocidad de sedimentación globular elevada.

Debido a que la arteritis de la temporal causa ceguera en el 20 por ciento de las personas no tratadas, el tratamiento debe iniciarse apenas se sospecha la existencia de la enfermedad. La prednisona es eficaz; se administra en un principio en una dosis alta para detener la inflamación de los vasos sanguíneos, reduciéndose lentamente al cabo de varias semanas si el paciente mejora. Algunas personas pueden dejar de tomar la prednisona al cabo de pocos años, pero muchas necesitan dosis muy bajas durante muchos años para poder controlar los síntomas y prevenir la ceguera.