Ataque Cerebral Isquémico

Un ataque cerebral isquémico es una enfermedad que afecta las arterias del cerebro . Ocurre cuando se obstruye o se rompe una de las arterias que irrigan el cerebro. Cuando esto ocurre, una parte de las células del cerebro no recibe sangre y oxígeno en cantidades suficientes, no puede funcionar y comienza a morir.

Este evento ocasiona que las habilidades del cuerpo controladas por el área cerebral afectada dejen de funcionar adecuadamente , ocasionando trastornos que van de la parálisis corporal, trastornos motrices, problemas de raciocinio, habla y visión, entre otros, los cuales pueden ser temporales o permanentes.




Señales de aviso

Un ataque cerebral isquémico es una emergencia médica Por ello, cualquier persona debe reconocer las señales de aviso de un ataque al cerebro:

• Falta de sensación o debilidad repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.

• Confusión repentina, problemas repentinos para hablar o entender.

• Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.

• Problemas para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o de coordinación repentinos.

• Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa conocida.

Es muy importante actuar a tiempo. Hay que llevar al paciente al hospital más cercano, pues cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor es el daño. La atención inmediata puede prevenir la invalidez y aumentar las posibilidades de una recuperación exitosa.

Atención inmediata

Tanto los medicamentos como la atención intensiva en el hospital son formas aceptadas de tratar los ataques cerebrales isquémicos .

Hoy, los médicos disponen de nuevos tratamientos, los cuales pueden reducir la probabilidad de que un ataque cerebral resulte en muerte o incapacidad.

En el hospital, diversas pruebas médicas determinarán la causa de los síntomas. Si el paciente ha sufrido un ataque cerebral, el tratamiento elegido dependerá de si hay un bloqueo en una arteria (ataque cerebral isquémico) o si un vaso sanguíneo se ha roto (ataque cerebral hemorrágico).

Afortunadamente, el riesgo de sufrir un ataque cerebral se reduce si se cambian los hábitos de vida en cuanto a alimentación saludable, práctica de ejercicio, peso, así como el control médico de de factores de riesgo como hipertensión arterial, colesterol elevado y diabetes, entre otros.