Métodos de diagnóstico del Asma

Para diagnosticar el asma y distinguirla de otros desórdenes de los pulmones, los médicos se basan en una combinación de la historia médica, el examen físico y los exámenes de laboratorio y/o gabinete, que pueden incluir lo siguientes:
Espirometría: Es la evaluación del funcionamiento pulmonar mediante un espirómetro, y puede ser necesario para determinar la eficacia con la que los pulmones utilizan el aire, la severidad de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.




Medidor de flujo espiratorio máximo (FEM): Es un aparato que se utiliza para medir la velocidad máxima con que una persona puede expulsar el aire de los pulmones. Durante un brote de asma o de otra enfermedad respiratoria, los conductos de aire pulmonares se estrechan lentamente, lo que reduce la velocidad con que el aire abandona los pulmones. Esta medición es muy importante para evaluar si la enfermedad está bien o mal controlada.
Rayos X del tórax:  Examen de diagnóstico que utiliza energía electromagnética invisible para obtener imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos en una placa.
Exámenes de sangre: Para analizar la cantidad de dióxido de carbono y de oxígeno que hay en la sangre.
Exámenes de alergia: Son pruebas efectivas y seguras a través de la piel, en la cual se exponen diminutas cantidades de los alérgenos que por lo común son las causas de los problemas. Las pruebas de alergia proporcionan información específica sobre las sustancias a las que usted es alérgico y a las que no.