Usted padece glaucoma. Se trata de una enfermedad del ojo debida a un aumento de la presión intraocular y a una afección del nervio óptico que puede desembocar en la pérdida de la visión. Es una enfermedad grave, pero puede estabilizarse con un tratamiento adaptado, de ahí la importancia de una detección precoz.  




 

Tengo glaucoma. ¿Cómo se origina?

El glaucoma es una enfermedad que afecta a la visión.. En España, la prevalencia entre la población de 50 a 60 años es del 1 al 2%, aumentando al 3-4% entre los mayores de 70 años Las causas exactas de la enfermedad no son conocidas, pero se sabe que la genética influye y el riesgo de sufrir glaucoma es mucho mayor en una familia en la que ya se han producido casos. Los dos ojos tienen la misma predisposición, aunque el glaucoma no evolucione necesariamente de la misma manera en ambos lados.

¿Cuáles son las consecuencias para la visión?

El glaucoma trae como consecuencia un deterioro lento y progresivo del nervio óptico. Este nervio transmite la información recibida por el ojo al cerebro. El ojo continúa viendo con normalidad pero la transmisión de la información al cerebro se altera con el paso del tiempo. Esta situación es, en general, debida al aumento de la presión ocular (presión demasiado alta del ojo) asociada a un exceso de líquido (humor acuoso). En ausencia de tratamiento, el campo visual disminuye lentamente hasta acabar en una posible pérdida de la visión.

¿Cuáles son las consecuencias para mi vida cotidiana?

Al principio, la visión no disminuirá. El ojo no percibe ciertas zonas o detalles del campo visual pero el cerebro compensa el déficit. En consecuencia, el glaucoma puede pasar inadvertido. En una fase más avanzada, los trastornos de la visión pueden ser molestos hasta el punto de que, por ejemplo, la conducción de un automóvil puede ser peligrosa debido a la falta de un campo visual amplio.




Con el tiempo y sin tratamiento, las zonas se extenderán y el cerebro no podrá compensarlo correctamente. Es entonces cuando se dará cuenta de las zonas “ciegas” de su campo visual. Su vida podrá verse afectada considerablemente. Deberá hacer esfuerzos, poco a poco, para mirar hacia los lados.

¿Cuáles son las soluciones disponibles?

El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo reducir la presión ocular. No consigue recuperar la visión perdida pero impide la aparición de daños adicionales. Por ello, se debe detectar lo antes posible. Los tratamientos recomendados se pueden realizar a cualquier edad si su salud general lo permite. Existen tres tipos:

  • Los colirios (a razón de una o varias gotas en horas fijas en el ojo afectado) disminuyen la cantidad de líquido producido por el ojo y aumentan la cantidad evacuada. El tratamiento es de por vida.
  • El láser (intervención bajo anestesia local, sin hospitalización) facilita la evacuación del líquido contenido en el ojo para bajar la presión. Su efecto no está definido y, en ocasiones, la intervención debe repetirse. Dicha intervención es sencilla y no requiere hospitalización. A veces se pueden tratar los dos ojos al mismo tiempo. La visión comienza a mejorar a partir del día siguiente y se vuelve nítida en varios días. Se debe seguir durante varios días un tratamiento con colirio.  Es posible sufrir pequeñas irritaciones, pero éstas desparecerán rápidamente.
  • La cirugía (intervención bajo anestesia local en el hospital, en una clínica o en otro centro especializado) consiste en realizar una pequeña incisión en el ojo para disminuir la presión. Se recurre a la cirugía cuando los tratamientos por colirio o láser no son eficaces. La intervención implica un impedimento físico pasajero, por lo que es preferible tratar un ojo después del otro.

Antes de la operación, el oftalmólogo el facilitará una hoja de información (consentimiento informado) y le pedirá que la firme. No dude en preguntarle los detalles sobre el desarrollo de la operación y en comunicarle sus posibles temores.

¿Cómo se desarrolla la convalecencia después de la cirugía?

La intervención es rápida y ligera, pudiendo volver a casa muy pronto. La visión sigue alterada pero ya es mejor que la visión que tenía sin las gafas antes de la operación. Mejorará rápidamente en el transcurso de la semana siguiente. Tras la intervención, debe evitar todo aquello que pueda irritar o infectar el ojo: humo, maquillaje, polvo, contacto con animales domésticos, etc. No es aconsejable lavarse la cabeza en tres o cuatro días ni bañarse en una piscina en las dos o tres semanas siguientes a la operación.  Es preferible descansar varios días antes de reanudar sus actividades habituales. Es mejor no conducir hasta que no se haya estabilizado la visión, más o menos, a partir de las dos o tres semanas después de la operación. Respecto a las curas, deberá aplicarse colirio durante un mes, aproximadamente. Por último, proteja sus ojos del sol tanto como sea posible, con gafas adaptadas. Sea cual sea su tratamiento, deberá visitar con frecuencia al oftalmólogo, ya que un seguimiento periódico del ojo es necesario.

El seguimiento de la tensión ocular a partir de 45 años permite tratar el glaucoma a partir de los primeros síntomas y antes de que la visión se altere. El tratamiento tiene como objetivo disminuir la tensión ocular y mejorar la circulación sanguínea. La consulta periódica al oftalmólogo a partir de una determinada edad, en el momento en que la vista comienza a cambiar, sirve para evitar las complicaciones.