Qué es la Inercia colónica?

La inercia colónica (colon inactivo) consiste en una disminución de las contracciones del intestino grueso o una falta de sensibilidad del recto a la presencia de heces, lo cual conduce a un estreñimiento crónico.




La inercia colónica a menudo ocurre en personas de edad avanzada, debilitadas o encamadas, pero también en mujeres jóvenes y sanas. El intestino grueso deja de responder a los estímulos que provocan habitualmente las deposiciones: la comida, el llenado del estómago y del intestino grueso, y la presencia de heces en el recto. Los fármacos que se usan para tratar algunas enfermedades a menudo causan o empeoran el problema, especialmente los opiáceos (como la codeína) y los fármacos con propiedades anticolinérgicas (como la amitriptilina para la depresión o la propantelina para la diarrea). La inercia colónica se presenta en ocasiones en personas que habitualmente retrasan sus deposiciones o que han usado laxantes o enemas durante mucho tiempo.

Síntomas de la Inercia colónica

El estreñimiento es un problema de cada día y que debe contemplarse a largo plazo; puede acompañarse o no de molestias abdominales. A menudo el médico encuentra el recto lleno de heces blandas, incluso aunque la persona no presente necesidad de defecar y que además sólo pueda hacerlo con dificultades.

Las personas con este trastorno pueden desarrollar una impactación fecal, en la que la materia fecal de la parte final del intestino grueso y del recto se endurece y bloquea el paso de otras. Esta obstrucción produce retortijones, dolor en el recto y esfuerzos inútiles para realizar la deposición. A menudo, alrededor de la obstrucción rezuma un material mucoso líquido, dando a veces la falsa sensación de diarrea.

Tratamiento de la Inercia colónica

Para la inercia colónica, a veces se recomiendan supositorios o enemas con 60 a 90 mililitros de agua, agua y sales (enemas salinas) o aceites como el de oliva. Para la impactación fecal, también se necesitan laxantes (generalmente los agentes osmóticos). A veces el médico o la enfermera deben retirar las heces duras con una sonda o con el dedo.

Las personas que tienen inercia colónica deberían intentar realizar una deposición diaria, preferiblemente entre 15 y 45 minutos después de comer, porque la ingesta estimula las deposiciones. El ejercicio a menudo también ayuda.