¿Qué es la amigdalitis?

La amigdalitis es una inflamación de las amígdalas generalmente causada por una infección estreptocócica o, con menos frecuencia, por una infección vírica.

Síntomas de la amigdalitis

Los síntomas consisten en dolor de garganta y molestias que aumentan al tragar. El dolor suele localizarse también en los oídos debido a que éstos y la garganta comparten los mismos nervios. Los niños muy pequeños pueden no decir que les duele la garganta, pero se niegan a comer. La fiebre es frecuente, así como una sensación general de malestar (indisposición), dolores de cabeza y vómitos.

Las amígdalas están inflamadas y adoptan un color rojo intenso. Puede haber pus y una membrana, blanca, delgada y confinada a la amígdala, que se puede quitar sin provocar sangrado. Se realiza un cepillado faríngeo (una muestra de pus o moco extraída de la parte posterior de la garganta con un bastoncito con punta de algodón) y se envía al laboratorio, que cultiva las bacterias recogidas y determina qué antibióticos son eficaces.




Tratamiento de la amigdalitis

Los síntomas de amigdalitis vírica se alivian de la misma forma que los de la faringitis. En los casos de amigdalitis estreptocócica, se toma penicilina oral durante 10 días (un período considerablemente más prolongado que el que tarda la persona en sentirse bien) para tener la certeza de haber erradicado las bacterias. También es aconsejable realizar cepillados faríngeos de los otros miembros de la familia y cultivarlos para identificar y tratar los que estén infectados con el mismo tipo de bacteria pero no presenten síntomas (portadores asintomáticos). Rara vez es necesario extirpar las amígdalas, a menos que la amigdalitis sea recurrente o que los antibióticos sólo la controlen parcialmente.