La nefroangiosclerosis maligna es una afección asociada con la hipertensión arterial (hipertensión maligna) en la cual las arterias más pequeñas (arteriolas) de los riñones se lesionan y aparece una insuficiencia renal que progresa rápidamente.

La nefrosclerosis con hipertensión maligna es más frecuente en los varones de 40 a 60 años y en las mujeres de 30 a 40 años. Así mismo, es más frecuente entre las personas de etnia negra que entre las de etnia blanca y es poco frecuente entre las personas que sufren de hipertensión arterial.




La arteriosclerosis de las arterias renales (nefrosclerosis benigna) acompaña frecuentemente el envejecimiento y se asocia al desarrollo de hipertensión arterial. La nefroangiosclerosis maligna es una afección mucho más grave que cursa junto con hipertensión maligna. La hipertensión maligna muy a menudo es la consecuencia de una hipertensión arterial escasamente controlada, pero también puede ser el resultado de otras afecciones, como glomerulonefritis, insuficiencia renal crónica, estenosis de la arteria renal (hipertensión vascular renal), inflamación de los vasos sanguíneos renales (vasculitis renal) o, en raras ocasiones, trastornos hormonales como feocromocitoma, síndrome de Conn o síndrome de Cushing.

Síntomas y diagnóstico de la Nefroangiosclerosis maligna

Los síntomas se deben a lesiones en el cerebro, el corazón y los riñones como consecuencia de la hipertensión arterial grave. La presión arterial diastólica está, por lo general, por encima de 130 milímetros de mercurio (mm Hg). Los síntomas comprenden intranquilidad, confusión, somnolencia, visión borrosa, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Observando el fondo del ojo con un oftalmoscopio, el médico puede ver zonas de hemorragias, acumulaciones de líquido y la tumefacción del nervio óptico. El corazón se dilata y es frecuente que aparezca insuficiencia cardíaca. El coma puede ser la consecuencia de la hinchazón (edema) o de una hemorragia en el cerebro.

Debido al mal funcionamiento de los riñones, las proteínas pueden pasar a la orina. Mediante un examen al microscopio pueden detectarse células sanguíneas en la orina, donde también se pueden ver cilindros de glóbulos rojos agrupados. La anemia con frecuencia es el resultado de la destrucción de glóbulos rojos y de una insuficiente producción de los mismos. También se presenta con frecuencia coagulación de la sangre en el interior de los vasos sanguíneos. Los valores en sangre de renina y aldosterona (sustancias producidas por los riñones que ayudan a regular la presión arterial) son extremadamente elevados.