La neumonía eosinófila, también llamada síndrome de infiltrados pulmonares con eosinofilia (IPE), constituye un grupo de enfermedades pulmonares que se caracterizan por la presencia en los pulmones y, por lo general, en el flujo sanguíneo, de numerosos eosinófilos, un tipo especializado de glóbulos blancos.

Los eosinófilos participan en la defensa inmune del pulmón. La cantidad de eosinófilos aumenta en muchas reacciones alérgicas e inflamatorias, incluyendo el asma, que con frecuencia acompañan a ciertos tipos de neumonía eosinófila. En las neumonías eosinófilas, los alvéolos y, a menudo, las vías aéreas se llenan de eosinófilos. Éstos pueden también invadir las paredes de los vasos sanguíneos y, si se manifiesta el asma, pueden obstruirse las vías aéreas constreñidas debido a la mucosidad que se produce.




No se ha podido determinar el motivo por el cual los eosinófilos se acumulan en los pulmones y, con frecuencia, no es posible tampoco identificar la sustancia causante de la reacción alérgica. Pero algunas de las causas conocidas de neumonía eosinófila son ciertos fármacos, vapores químicos e infecciones por hongos y parásitos.

Síntomas y diagnóstico Neumonía eosinófila

Los síntomas pueden ser leves o potencialmente mortales. La neumonía eosinófila simple (síndrome de Löffler) y otras neumonías semejantes pueden producir fiebre leve y síntomas respiratorios ligeros. El individuo puede tener tos y respiración sibilante y sentir ahogo, pero, en general, se restablece con rapidez. En ocasiones, la neumonía eosinófila puede evolucionar en pocas horas hacia una forma de insuficiencia respiratoria grave.

La neumonía eosinófila crónica es una enfermedad grave y, si no se trata, suele empeorar. Puede producirse un ahogo potencialmente mortal.

En los casos de neumonía eosinófila, se aprecia en los exámenes gran número de eosinófilos en sangre, en ocasiones hasta 10 o 15 veces su valor normal. En la radiografía de tórax generalmente pueden observarse sombras en los pulmones que son características de la neumonía. Sin embargo, a diferencia de la neumonía causada por bacterias o virus, las neumonías eosinófilas muestran típicamente sombras que aparecen y desaparecen en distintas radiografías. El examen al microscopio del esputo muestra las características acumulaciones de eosinófilos, más que las capas de granulocitos que se pueden encontrar en la neumonía bacteriana. Se pueden llevar a cabo otras pruebas complementarias para determinar las causas, especialmente si se busca una infección por hongos o parásitos; estas pruebas pueden incluir exámenes de muestras de heces al microscopio. Se puede además considerar como causa posible cualquier medicación que el paciente esté tomando.

Tratamiento Neumonía eosinófila

La neumonía puede ser leve y mejorar sin ningún tratamiento. Habitualmente se administra un corticosteroide como la prednisona para los casos graves. Si el paciente es también asmático, se le puede aplicar el tratamiento habitual del asma. Se empleará una farmacoterapia adecuada si la causa son lombrices u otros parásitos. Generalmente, se interrumpe cualquier medicamento que pueda causar la enfermedad.