La parálisis periódica es un grupo infrecuente de trastornos autosómicos hereditarios de transmisión dominante que se caracterizan por episodios repentinos de debilidad y parálisis.

Durante una crisis de parálisis periódica los músculos no responden a los impulsos nerviosos normales ni siquiera con la estimulación artificial con un instrumento eléctrico. Los episodios difieren de las convulsiones porque el nivel de consciencia no se altera. La forma como se presenta la enfermedad es variable según las familias. En algunas familias la parálisis se asocia a concentraciones elevadas de potasio en sangre (hiperpotasemia); en otras, con una baja concentración del mismo (hipopotasemia).




Síntomas de la parálisis periódica

El día posterior a un ejercicio intenso la persona suele despertarse con una sensación de debilidad. Puede ser leve y estar limitada a ciertos grupos musculares o afectar a las cuatro extremidades. Esta debilidad dura uno o dos días. En la forma hiperpotasémica, las crisis se inician a menudo hacia los 10 años de edad y la duración es de 30 minutos a 4 horas. En la forma hipopotasémica, los episodios se inician generalmente a partir de los 20 años y sobre todo alrededor de los 30 años de edad. En esta forma los ataques son de mayor duración y más graves. Algunas personas con la forma hipopotasémica son propensas a sufrir una crisis de parálisis al día siguiente de la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono, aunque el ayuno también suele precipitar el episodio.

Diagnóstico de la parálisis periódica

El dato más importante para el médico es la descripción de un episodio típico. A ser posible, el médico extrae sangre durante una crisis para comprobar la concentración de potasio. Es habitual que el médico compruebe la función de la glándula tiroides y que realice pruebas complementarios para verificar que los valores anormales de potasio no sean consecuencia de otras causas.

Prevención y tratamiento de la parálisis periódica

La acetazolamida, un fármaco que altera la acidez de la sangre, puede prevenir las crisis tanto hiperpotasémicas como hipopotasémicas. Las personas que tienen hipopotasemia durante la crisis pueden tomar cloruro potásico en una solución no azucarada tan pronto noten la aparición del episodio. Los síntomas suelen mejorar mucho en una hora.

Las personas con una parálisis periódica hipopotasémica deberán evitar los alimentos ricos en hidratos de carbono y el ejercicio intenso. Los que tienen la forma hiperpotasémica pueden prevenir las crisis con la ingesta frecuente de alimentos ricos en hidratos de carbono y pobres en potasio