La queratoconjuntivitis vernal es una inflamación recurrente de la conjuntiva, generalmente presente en ambos ojos, que puede dañar la superficie de la córnea.

Como esta enfermedad tiene un origen típicamente alérgico, suele presentarse de manera recurrente en la primavera o el verano. La queratoconjuntivitis vernal es más común en los niños; suele comenzar antes de la pubertad y desaparece antes de los 20 años.




Síntomas y tratamiento de la Queratoconjuntivitis

Los síntomas consisten en un intenso picor, ojos rojos y llorosos, sensibilidad a la luz solar y una secreción espesa y pegajosa. En una de las variedades de esta enfermedad, la conjuntiva que se encuentra debajo del párpado superior resulta más afectada, pues se hincha y se torna de color rosa pálido a grisáceo, mientras que el resto de la conjuntiva se vuelve de color blanco lechoso. En otra de sus variedades, la conjuntiva que cubre el globo ocular se vuelve gruesa y grisácea. En ocasiones resulta dañada una pequeña área de la córnea, lo que causa dolor y una extrema sensibilidad a la luz. En general todos los síntomas desaparecen con el clima frío y se mitigan con el paso de los años.

Las gotas oftálmicas antialérgicas como el cromoglicato, la lodoxamida, el ketorolaco y la levocabastina son los tratamientos más seguros. Los antihistamínicos orales también pueden ayudar. Los corticosteroides son más potentes pero no deberían ser utilizados durante más de unas pocas semanas sin un control exhaustivo, porque pueden inducir aumento de la presión ocular, formación de cataratas y desarrollo de infecciones oportunistas.