La radioscopia (fluoroscopia) es una exploración continua con rayos X que muestra en una pantalla el movimiento del corazón con cada latido y los pulmones cuando se inflan y se desinflan. Sin embargo, dado que implica una dosis relativamente alta de radiación, se ha reemplazado por el ecocardiograma y otros exámenes.

La radioscopia se usa aún cuando se lleva a cabo un cateterismo cardíaco o un examen electrofisiológico. Puede ser de utilidad para el diagnóstico, a veces difícil, de enfermedades valvulares y de defectos congénitos del corazón.