El reflujo de ácido (reflujo gastroesofágico) es un flujo retrógrado del contenido del estómago hacia el esófago.

El revestimiento del estómago lo protege de los efectos de sus propios ácidos. Debido a que el esófago carece de un revestimiento protector similar, el ácido del estómago que refluye hacia él causa dolor, inflamación (esofagitis) y diversas lesiones.




El ácido refluye cuando el esfínter esofágico inferior no funciona adecuadamente. Cuando la persona está acostada, la fuerza de la gravedad contribuye al reflujo. El grado de inflamación causada por el reflujo depende de la acidez del contenido del estómago, del volumen de ácido gástrico que penetra en el esófago y de la capacidad de éste para eliminar el líquido regurgitado.

Síntomas y complicaciones Reflujo de ácido

El síntoma más obvio del reflujo de ácido es el ardor, una sensación de quemazón detrás del esternón. El dolor (que aparece en el pecho y se puede extender hacia el cuello, garganta o incluso la cara) es causado por el reflujo de ácido desde el estómago al esófago. Generalmente ocurre después de las comidas o cuando la persona está acostada. El ardor se puede acompañar de regurgitación del contenido del estómago a la boca o de una salivación excesiva. Se denomina ardor gástrico a un alto nivel de salivación que resulta cuando los ácidos gástricos irritan la porción inferior del esófago inflamado.

Las complicaciones del reflujo de ácido incluyen un estrechamiento de un segmento del esófago (estenosis péptica esofágica), una úlcera esofágica y la inducción de cambios precancerosos en el revestimiento del esófago (síndrome de Barret). La inflamación del esófago puede causar dolor al tragar, o una hemorragia que suele ser ligera pero que puede llegar a ser masiva. El estrechamiento hace que cada vez sea más difícil tragar alimentos sólidos. Las úlceras pépticas esofágicas son llagas del revestimiento esofágico (mucosa) abiertas y dolorosas. El dolor se localiza generalmente detrás del esternón o justo debajo de él y puede aliviarse generalmente con antiácidos. Para curar estas úlceras se requiere la administración de fármacos que reducen el ácido del estómago durante un período de 4 a 12 semanas. Las úlceras curan con lentitud, tienden a recurrir y generalmente dejan un esófago estrecho.

Diagnóstico Reflujo de ácido

Los síntomas sugieren el diagnóstico. En ocasiones, para confirmar el diagnóstico y descartar la existencia de complicaciones es necesario realizar estudios radiológicos, una esofagoscopia (examen del esófago con un tubo flexible de visualización), medición de la presión (manometría) del esfínter esofágico inferior, pruebas de determinación del pH esofágico (acidez) y la prueba de Bernstein (prueba de infusión de ácido en el esófago). La mejor prueba para demostrar que los síntomas son causados por el reflujo de ácido es la biopsia (examen al microscopio de una muestra de tejido) o la prueba de Bernstein, independientemente de los hallazgos que se hayan obtenido con la radiología o la esofagoscopia. La biopsia es también el único método fiable para detectar el síndrome de Barret.

Para la prueba de Bernstein, se instila una solución ácida en la parte baja del esófago. Si los síntomas aparecen enseguida y luego desaparecen cuando se instila una solución salina de nuevo en la misma porción, el problema es el reflujo de ácido.

La esofagoscopia puede identificar una serie de posibles causas y complicaciones. El examen al microscopio de una muestra de tejido del esófago puede identificar con precisión el reflujo del ácido, aun cuando no se haya visto la inflamación durante la esofagoscopia.

Para evidenciar el reflujo del bario desde el estómago hacia el esófago se realizan radiografías tras la ingesta de una solución de bario y después se coloca a la persona en una mesa inclinada con la cabeza más baja que los pies. El médico puede hacer presión sobre el abdomen para incrementar el reflujo. El estudio radiológico realizado tras la deglución del bario también puede demostrar úlceras esofágicas o un esófago estrechado.




Las mediciones de la presión en el esfínter esofágico inferior indican su fuerza y pueden distinguir un esfínter normal de otro con una función disminuida.

Tratamiento Reflujo de ácido

Para aliviar el reflujo de ácido se pueden adoptar varias medidas. La elevación de la cabecera de la cama aproximadamente unos 15 centímetros, mientras la persona duerme, puede hacer que el ácido no llegue a entrar en el esófago. Puede ser útil evitar el café, el alcohol y otras sustancias que estimulan fuertemente la producción de ácido del estómago. También resulta útil la ingestión de un antiácido, una hora después de las comidas y otro a la hora de acostarse para neutralizar el ácido del estómago y, posiblemente, reducir el paso de líquido ácido a través del esfínter esofágico inferior.

La administración de fármacos como la cimetidina o la ranitidina puede reducir la acidez gástrica. También deberían evitarse determinados alimentos (como las grasas y el chocolate), el tabaco y ciertos fármacos (por ejemplo, anticolinérgicos), todo lo cual incrementa la tendencia del esfínter esofágico inferior a dejar pasar líquido. El médico puede prescribir un fármaco colinérgico (por ejemplo, betanecol, metoclopramida o cisaprida) para hacer que el esfínter inferior se cierre con más fuerza.

La cirugía de urgencia no es necesaria a menos que la esofagitis produzca una hemorragia masiva. Pero la hemorragia puede volver a recurrir. El estrechamiento esofágico se trata con fármacos y dilataciones repetidas, las cuales pueden realizarse usando balones o sondas (dilatadores de metal progresivamente mayores). Si la dilatación es efectiva, el estrechamiento no limita de manera importante la ingesta de comida. El tratamiento con omeprazol o lansoprazol o la cirugía pueden aliviar la inflamación intensa, las hemorragias, las estenosis, las úlceras o los síntomas que no hayan respondido a otros tratamientos. El omeprazol y el lansoprazol son los fármacos más eficaces para la rápida resolución de la inflamación esofágica causada por el reflujo. El síndrome de Barret, un estado precanceroso, puede desaparecer, una vez que el tratamiento haya aliviado los síntomas, aunque no siempre es as