La trombosis de la vena renal es la obstrucción de la vena encargada de transportar la sangre fuera del riñón.

La obstrucción puede ser aguda (repentina) o crónica (progresiva), produciendo una amplia gama de síntomas y dando como resultado, en general, el síndrome nefrótico, situación en la que se pierden grandes cantidades de proteínas por la orina.

En los adultos, este trastorno generalmente ocurre asociado a otros trastornos renales que provocan la pérdida de proteínas por la orina. Puede ser ocasionado por un cáncer de riñón o por procesos que comprimen la vena renal (por ejemplo, un tumor) o la vena cava inferior, en la cual desemboca la vena renal.




Otras causas posibles son el uso de contraceptivos orales, las lesiones o, en casos raros, la tromboflebitis migrans (una afección en la que la coagulación se va produciendo consecutivamente en diversas venas por todo el cuerpo).

Síntomas y diagnóstico Trombosis de la vena renal

Los pacientes con trombosis de la vena renal, generalmente, no tienen síntomas y el trastorno pasa desapercibido. Cuando sí causa síntomas, sigue uno de los dos modelos, en función de si el comienzo es gradual o repentino.

En los adultos, el comienzo y la evolución son por lo general graduales. La orina contiene proteínas y su volumen disminuye. Cuando el comienzo es repentino, el dolor se produce típicamente en el costado, entre las costillas y la cadera. El sujeto tiene fiebre, sangre en la orina, orina poco, retiene agua y sal (sodio) que causa hinchazón de los tejidos (edema), un número anormalmente elevado de glóbulos blancos y evidencia de insuficiencia renal en los análisis de sangre. En los niños se producen síntomas similares pero, frecuentemente, el trastorno comienza con diarrea, deshidratación y una tendencia creciente de la sangre a la coagulación. La destrucción masiva del riñón ocurre sólo en raras ocasiones.

La ecografía muestra un riñón agrandado cuando la obstrucción se ha desarrollado repentinamente, mientras que si ha tenido un progreso gradual, su tamaño es reducido. Los exámenes de imagen, como la urografía endovenosa y las exploraciones con isótopos radiactivos, muestran un escaso funcionamiento renal. En estas pruebas, se inyecta una sustancia radiopaca en la vena y luego se sigue su trayectoria. Las radiografías de la vena cava inferior o de la vena renal (venografía) pueden revelar el perfil de la trombosis. Si se necesita más información, se lleva a cabo una tomografía computadorizada (TC) o radiografías de las arterias renales.