La trombosis de las venas profundas es la coagulación de la sangre en las venas profundas.

Un coágulo que se forma en un vaso sanguíneo se denomina trombo. Aunque los trombos se producen en las venas superficiales y en las profundas de la pierna, sólo estos últimos son potencialmente peligrosos. La trombosis de las venas profundas es peligrosa porque una parte o todo el trombo se puede desprender, desplazarse por el flujo sanguíneo, fijarse en una arteria pulmonar y, en consecuencia, obstruir el flujo sanguíneo. Un trombo en movimiento recibe el nombre de émbolo. Cuanto menor es la inflamación alrededor del trombo, menos se adhiere a la pared venosa y mayor es la probabilidad de que se transforme en un émbolo. La presión que ejercen los músculos de la pantorrilla puede provocar el desprendimiento del trombo, sobre todo cuando una persona convaleciente va realizando cada vez más actividad.




Debido a que la sangre de las venas de las piernas va al corazón y luego a los pulmones, los émbolos originados en las venas de las piernas obstruirán una o más arterias de los pulmones, una afección denominada embolia pulmonar. La gravedad de la embolia pulmonar depende del tamaño y la cantidad de émbolos. Un émbolo pulmonar grande puede obstruir toda o casi toda la sangre que va desde el lado derecho del corazón a los pulmones y, por lo tanto, puede causar rápidamente la muerte. No obstante, estos émbolos masivos no son frecuentes, pero no se puede predecir cuándo una trombosis de una vena profunda, no tratada, evolucionará a una embolia masiva. Por esta razón, el médico vigila con sumo cuidado a toda persona con una trombosis de una vena profunda.

La trombosis de las venas profundas no debería ser confundida con una flebitis de las varices, que es un proceso que causa dolor pero, en comparación, es mucho menos peligroso.

Causas Trombosis de las venas profundas

Tres factores fundamentales contribuyen al desarrollo de una trombosis de las venas profundas: 1) lesiones del revestimiento interno de la vena; 2) hipercoagulabilidad asociada a algunas formas de cáncer y, en raras ocasiones, al uso de anticonceptivos orales, y 3) retardo del flujo sanguíneo en las venas por un prolongado reposo en cama, debido a que los músculos de la pantorrilla no se contraen y no empujan la sangre hacia el corazón. Por ejemplo, la trombosis de las venas profundas puede producirse en pacientes con un infarto de miocardio que permanecen en cama en el hospital durante varios días y que prácticamente no realizan ningún movimiento de las piernas, o en los parapléjicos, que suelen estar sentados durante largos períodos y cuyos músculos no funcionan. Las heridas o la cirugía mayor también aumentan la tendencia de la sangre a coagularse. La trombosis puede incluso producirse en las personas sanas que están sentadas durante largos períodos, por ejemplo, durante viajes en coche o vuelos muy largos en avión.

Síntomas Trombosis de las venas profundas

Alrededor de la mitad de los casos de trombosis de las venas profundas no tiene síntomas. En estas personas, la aparición de dolor de pecho por una embolia pulmonar puede ser la primera indicación del trastorno. Cuando la trombosis de las venas profundas causa inflamaciones sustanciales y obstrucción del flujo sanguíneo, la pantorrilla se hincha y puede doler, ser dolorosa al tacto y estar caliente. El tobillo, el pie o el muslo también pueden hincharse según cuáles sean las venas afectadas.

Algunos trombos se curan convirtiéndose en tejido cicatricial, lo que puede lesionar las válvulas de las venas. La consiguiente acumulación de líquido (edema) puede hacer que el tobillo se hinche. El edema sube hacia la pierna y si la obstrucción en la vena se localiza muy arriba, incluso el muslo puede hincharse. El edema empeora hacia el final del día debido al efecto de la gravedad cuando se ha estado de pie o sentado. Durante la noche el edema desaparece porque las venas se vacían bien cuando las piernas están horizontales.




Un síntoma tardío de la trombosis de las venas profundas es la aparición de un color marrón de la piel, por lo general, por encima del tobillo. Esta alteración del color es debida a los glóbulos rojos que se escapan de las venas dilatadas hacia afuera. La piel pigmentada es vulnerable, e incluso una lesión menor como un rasguño o un golpe pueden romperla y provocar una úlcera.

Diagnóstico Trombosis de las venas profundas

La trombosis de las venas profundas es difícil de detectar debido a la ausencia de dolor y, con frecuencia, de hinchazón, ya que a veces ésta es muy ligera. Cuando se sospecha el trastorno, una exploración con ultrasonidos de las venas de la pierna (ecografía dúplex) puede confirmar el diagnóstico. Si aparecen síntomas de embolia pulmonar se practican gammagrafías con isótopos radiactivos de los pulmones para confirmar el diagnóstico y una ecografía dúplex para explorar las piernas.

Prevención y tratamiento Trombosis de las venas profundas

Aunque el riesgo de trombosis de las venas profundas no puede ser eliminado por completo, se puede reducir de varias formas. Las personas que tienen el riesgo de desarrollar trombosis de las venas profundas (por ejemplo, cuando se acaba de salir de una intervención quirúrgica de importancia o cuando se realiza un largo viaje), deben flexionar y extender los tobillos unas 10 veces cada 30 minutos.

El uso continuado de calcetines elásticos (medias elásticas) hace que las venas se estrechen ligeramente y que la sangre fluya más rápido, lo que reduce la probabilidad de coagulación. Sin embargo, los calcetines elásticos proporcionan una protección mínima y pueden dar una falsa sensación de seguridad, renunciando a otros métodos más eficaces de prevención. Además si no se usan correctamente, pueden producirse dobleces que aprieten y agraven el problema por la obstrucción del flujo de sangre en las piernas.

La terapia anticoagulante antes, durante y a veces después de la cirugía, reduce la coagulación de la sangre mucho más eficazmente.