El mieloma múltiple es el tumor canceroso primario más frecuente, se origina en unas células de la médula ósea, productoras de anticuerpos, y se presenta con mayor frecuencia en personas de edad avanzada. Puede afectar a uno o más huesos, de ahí que pueda aparecer el dolor en uno o varios puntos. El tratamiento es complejo y puede consistir en quimioterapia, radioterapia y cirugía.




El osteosarcoma (sarcoma osteogénico) es el segundo tipo de tumor canceroso primario del hueso más frecuente. Aunque su incidencia es mayor en individuos de entre 10 y 20 años de edad, los osteosarcomas pueden aparecer a cualquier edad. En ocasiones, desarrollan este tipo de tumor las personas de edad avanzada que padecen la enfermedad de Paget. El 50 por ciento de estos tumores crece en la rodilla o alrededor de ella, pero pueden tener su origen en cualquier hueso y tienden a propagarse a los pulmones. Habitualmente, estos tumores causan dolor e inflamación y se necesita efectuar una biopsia para establecer el diagnóstico.

El tratamiento de los osteosarcomas suele consistir en una combinación de quimioterapia y cirugía. La quimioterapia se administra primero, lo que provoca una reducción del dolor durante esta fase del tratamiento. A continuación, se procede a la extirpación quirúrgica del tumor.

Alrededor del 75 por ciento de los individuos que presentan este tipo de tumor sobrevive al menos 5 años después del diagnóstico. Gracias a los adelantos en los procedimientos quirúrgicos, hoy en día es posible salvar la pierna o el brazo afectados, a diferencia del pasado, cuando era frecuente amputarlos.

Los fibrosarcomas y los histiocitomas fibrosos malignos presentan el mismo aspecto, la misma localización y los mismos síntomas que los osteosarcomas. Las bases del tratamiento son las mismas.

Los condrosarcomas son tumores formados por células cartilaginosas cancerosas. Muchos condrosarcomas son tumores de bajo grado o de crecimiento lento, y con frecuencia pueden curarse mediante una cirugía.




Sin embargo, algunos tumores de alto grado tienden a propagarse. La biopsia es necesaria para el diagnóstico. Un condrosarcoma debe extirparse quirúrgicamente en su totalidad, ya que no responde a la quimioterapia ni a la radioterapia. La amputación del brazo o de la pierna no suele ser necesaria. Más del 75 por ciento de las personas que tienen un condrosarcoma sobrevive si éste se extirpa por completo.

El tumor de Ewing (sarcoma de Ewing) afecta con más frecuencia a los varones que a las mujeres y su incidencia es mayor en las personas de entre 10 y 20 años de edad. La mayoría de estos tumores se desarrolla en los brazos o las piernas, pero pueden hacerlo en cualquier hueso. Los síntomas más frecuentes son el dolor y la hinchazón. Los tumores pueden llegar a ser bastante grandes, e incluso afectar a toda la longitud del hueso. Aunque las pruebas de TC y RM pueden ayudar a determinar el tamaño exacto del tumor, la biopsia es necesaria para el diagnóstico. El tratamiento consiste en una combinación de cirugía, quimioterapia y radioterapia que puede ser eficaz en más del 60 por ciento de los individuos que padecen el sarcoma de Ewing.

El linfoma maligno del hueso (sarcoma de células reticulares) afecta por lo general a personas de entre 40 y 60 años de edad. Puede originarse en cualquier hueso o en cualquier parte del cuerpo y extenderse al hueso, causando dolor e hinchazón y una propensión a sufrir fracturas. Su tratamiento consiste en una combinación de quimioterapia y radioterapia, que es tan eficaz como la extracción quirúrgica del tumor. La amputación está indicada en muy pocos casos.