Un tumor cerebral benigno es una masa anormal, pero no cancerosa, de tejido cerebral. Un tumor cerebral maligno es cualquier cáncer en el cerebro con capacidad de invadir y destruir tejido adyacente o un cáncer que se ha extendido (que ha hecho metástasis) al cerebro desde otro lugar del cuerpo a través del torrente sanguíneo.




En el cerebro pueden crecer varios tipos de tumores benignos. El nombre que reciben depende de las células específicas o de los tejidos en los cuales se originan: los schwannomas, tienen su origen en las células de Schwann que recubren los nervios; los ependimomas, en células que recubren la superficie interna del cerebro; los meningiomas, en las meninges, o sea, el tejido que recubre la superficie externa del cerebro; los adenomas, en células glandulares; los osteomas, en las estructuras óseas del cráneo; y los hemangioblastomas, en los vasos sanguíneos. Algunos tumores cerebrales benignos (como los craneofaringiomas, los cordomas, los germinomas, los teratomas, los quistes dermoides y los angiomas) pueden estar presentes ya en el momento de nacer.

Los meningiomas habitualmente son benignos, pero pueden reaparecer después de ser extirpados. Estos tumores son más frecuentes en las mujeres y habitualmente aparecen entre los 40 y los 60 años, pero pueden empezar a desarrollarse en la infancia o incluso más adelante en la vida. Los síntomas y los peligros inherentes a estos tumores dependen de su tamaño y de la rapidez de su crecimiento, así como de su localización en el cerebro. Si crecen demasiado, pueden causar un deterioro mental semejante a la demencia.