Un tumor es cualquier tipo de crecimiento anormal, canceroso (maligno) o no canceroso (benigno). Los tumores que se originan en el corazón se denominan tumores primarios y se desarrollan en cualquiera de sus tejidos. Los tumores secundarios son los que se originan en alguna otra parte del organismo (como pulmones, mamas, sangre o piel) y que luego se diseminan (metastatizan) al corazón; éstos son siempre cancerosos. Los tumores secundarios son entre 30 y 40 veces más frecuentes que los primarios.




Los tumores cardíacos pueden no causar síntomas o bien originar un mal funcionamiento del corazón, similar al provocado por otras enfermedades del mismo. Ejemplos de mal funcionamiento pueden ser una insuficiencia cardíaca súbita, la aparición brusca de arritmias y una caída súbita de la presión arterial por una hemorragia en el pericardio (la membrana que envuelve el corazón). Los tumores cardíacos son difíciles de diagnosticar porque no son frecuentes y sus síntomas se parecen a los de muchas otras enfermedades. Para efectuar el diagnóstico, es necesario que el médico sospeche la existencia del tumor por algún motivo. Por ejemplo, si una persona tiene un cáncer en cualquier lugar del organismo pero se observan síntomas de mal funcionamiento del corazón, es posible que el médico sospeche la existencia de un tumor cardíaco.