El exceso de colesterol se deposita en las arterias y puede obstruirlas.




Se forma un depósito graso en las paredes de las arterias, especialmente en las que se encuentran alrededor del corazón (coronarias), del cerebro (carótidas) o de las piernas (ilíacas y femorales).

Este depósito se agranda con el transcurso del tiempo hasta formar verdaderas placas.

Aunque la arteria no esté obstruida completamente, la circulación de la sangre se ve dificultada por la presencia de dichas placas. Pueden aparecer turbulencias en el flujo de la sangre y formarse pequeños coágulos. Estos coágulos, arrastrados por la sangre, pueden llegar a obstruir un vaso sanguíneo más pequeño.

Cuando afecta al corazón, se habla de insuficiencia coronaria (infarto de miocardio y angina de pecho).

Cuando afecta al cerebro, se habla de accidente vascular cerebral o AVC.

Cuando afecta a las piernas, se habla de enfermedad vascular periférica.

¿Cómo puedo reducir los riesgos?

Puede cambiar su alimentación. Es el primer paso para prevenir una enfermedad cardiovascular

Reduzca el consumo de alimentos que aumenten el nivel de colesterol malo: quesos, productos lácteos o leche entera, mantequilla, nata fresca, carne roja, asados, huevos, embutido (salvo el jamón sin grasa), bollería y pasteles, chocolate y dulces. Se recomienda no comer más de dos huevos por semana.

Son preferibles los alimentos que contengan colesterol bueno (pescado azul) y fibras que favorezcan la digestión y la eliminación de grasas (legumbres, frutas, cereales completos) y son prioritarias las margarinas ricas en ácidos grasos poliinsaturados.

El exceso de colesterol aumenta el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares. Cambiar la alimentación puede disminuir considerablemente este riesgo.