Me siento especialmente cansado(a). ¿Es normal?

Sí. Esta fatiga intensa se siente con frecuencia durante el tratamiento. También puede tener la sensación de que su memoria rinde menos y le resulta más difícil concentrarse. No se preocupe, se trata de efectos secundarios del tratamiento que desaparecerán cuando finalice.




¿Qué puedo hacer contra la fatiga?

No necesita un tratamiento concreto ni un suplemento de vitaminas u oligoelementos. Le basta con ser paciente y seguir algunos consejos sencillos. Esta fatiga necesita una planificación de su organización cotidiana:

  • Limite sus actividades cotidianas a lo estrictamente necesario o a lo que le resulte agradable.
  • Permita que le ayuden en todo lo que puedan y no tenga escrúpulos a la hora de delegar algunas tareas a personas de su entorno o a recurrir a los servicios de asistencia domiciliaria, si tiene la posibilidad.
  • Observe cómo evoluciona la sensación de fatiga a lo largo de las horas antes de organizar la jornada según su propio ritmo biológico.
  • No luche contra la fatiga y no dude en hacer pausas, siestas, así como tumbarse o sentarse cuando sienta la necesidad, aunque sea por un momento breve.
  • Además, es importante equilibrar el tiempo de sueño. Si se echa una siesta, procure que no sea demasiado larga para que no le impida dormir por la noche.
  • El yoga y la relajación le pueden ayudar a ganar fuerzas y a recuperar la energía.

Durante el tratamiento, ¿puedo necesitar a la asistencia domiciliaria?

Sí. De hecho, su estado lo justifica. Puede hablar con su Centro de Salud y el Hospital que le está tratando. Esta asistencia puede ser variada: hospitalización a domicilio, curas de enfermería a domicilio, y otros servicios sociales como: ayuda con las actividades familiares y domésticas, acondicionamiento del lugar de residencia, subsidios, etc. La ayuda social varía según su naturaleza y lugar de residencia.

¿Puedo seguir practicando una actividad física?

Durante y después del tratamiento, no hay ninguna contraindicación respecto a la práctica de una actividad física, si desea realizarla. La actividad física es un factor indispensable para luchar contra la fatiga. Después del esfuerzo, el organismo está listo para recargar las pilas de manera más eficaz que si permanece inactivo. La actividad física es buena para reforzar la moral y la confianza en sí mismo. Mejora la gestión del estrés y le permite sentirse mejor en su cuerpo.  Dé prioridad a ejercicios moderados como la marcha, la bici, la gimnasia suave, la natación y practíquelos con frecuencia, a ser posible, diariamente (durante una media hora). Es esencial adaptar esta actividad física a su capacidad en el momento concreto. Consúltelo con su médico. Él le dirá si el deporte que quiere practicar es compatible con su estado médico.

No tengo fuerzas para realizar una actividad física.

No debe sentirse culpable por no poder realizar este esfuerzo. Al principio, quizás su prioridad sea descansar. Las ganas de realizar una actividad física llegarán con el tiempo. Aparte del deporte, son apropiadas otras actividades como la pintura, la jardinería, la lectura o la música.  Mantenga el contacto con los demás y no se aísle.

¿Debo adaptar mi alimentación?

Durante o después del tratamiento de cáncer, lo importante es mantener una alimentación equilibrada. Es frecuente sufrir durante los días posteriores a la sesión de quimioterapia una pérdida de apetito, una alteración del gusto o del olfato, náuseas o vómitos. No se obligue a comer. Intente sobre todo comer ligero en las horas que preceden a la perfusión. Posteriormente, piense en los alimentos que le apetecen. Tómelos en pequeñas cantidades. Si es necesario, fraccione sus comidas a lo largo del día. Si las náuseas o los vómitos son considerables, se le puede prescribir un tratamiento. Finalmente, es importante que se hidrate mucho durante el tratamiento.

Después de mi tratamiento, ¿podré reanudar mi actividad profesional?

Si su actividad profesional anterior es compatible con su estado de salud, podrá reanudarla, considerando aplicar, al menos al principio, algunos cambios. Mantenga la relación con sus compañeros mientras esté de baja por enfermedad para no perder el vínculo con el entorno profesional y facilitar así su vuelta a la vida activa. Es muy probable que sienta fatiga al principio de su reincorporación.  Piense en aceptar la asistencia domiciliaria para el cuidado de la casa, las compras, el cuidado de los niños, etc.

¿A quién me puedo dirigir para organizar mi reincorporación al trabajo?

Si trabaja por cuenta ajena en el sector público o privado, puede solicitar un acondicionamiento del horario laboral y del puesto de trabajo. De este modo, puede decidir si vuelve a trabajar a jornada completa u opta por la jornada a tiempo parcial. En ambos casos, esta decisión se tomará conjuntamente con su médico de familia, su oncólogo,y el médico de su trabajo. También puede pedir consejo a un asistente social.

Existen organizaciones de apoyo a los pacientes que pueden serle de utilidad como la Asociación Española contra el Cáncer y otras. Si desea compartir su vivencia o experiencia con personas en una situación parecida, puede unirse a estos grupos