Prestar atención

Los desórdenes varían de una persona a otra, pero en general evolucionan durante un periodo de entre siete y doce años. Una detección correcta de los primeros síntomas tiene una gran importancia. Cuanto antes se diagnostique la enfermedad, antes se podrá retrasar su desarrollo y se controlará mejor su evolución.

¿Cuáles son las primeras manifestaciones de la enfermedad?

Pérdida de memoria

Todos podemos olvidarnos de un nombre o de un número de teléfono, es algo normal. Olvidarse con frecuencia de acontecimientos recientes no es tan normal. No recordar el lugar de las últimas vacaciones o dónde se ha aparcado el coche no es en absoluto normal. En cambio, se suelen conservar recuerdos de hace mucho tiempo.

Dificultades para realizar las actividades de la vida diaria  

Falta de atención, problemas de concentración que impiden seguir cocinando, encargarse del aseo personal, llamar por teléfono…

No poder tomar por uno mismo la medicación, olvidar las dosis, los horarios…

Problemas de lenguaje

Las personas intentamos encontrar la palabra adecuada. El enfermo de Alzheimer se olvida de las palabras comunes y las sustituye por palabras inapropiadas.




Pérdida del sentido de la orientación

Perderse en la calle de su propio domicilio.

No poder conducir solo ni utilizar transportes públicos.

Pérdida del sentido común

Firmar contratos absurdos, dejar una propina desorbitada en un restaurante por una pequeña consumición.

No saber cumplimentar un talón ni pagar una factura ni administrar un presupuesto.

Dificultades con los conceptos abstractos

Olvidar el significado de las cifras y fechas.

Pérdida de objetos

Una persona con Alzheimer puede guardar objetos en lugares insospechados, perderlos y acusar a las personas de su entorno de haberlos robado.

Se produce una pérdida gradual del contacto con la realidad. La persona puede confundir el mando del gas con el del televisor.

Cambio de humor, de personalidad

Pasar de la risa al llanto sin motivo. Una persona normalmente alegre y sociable se convierte poco a poco en una persona irascible, agresiva y celosa.

Falta de entusiasmo

Todos podemos cansarnos de un trabajo o de una actividad de ocio, pero una persona con Alzheimer siente indiferencia hacia todo.

 Tome nota de todo lo que le parezca extraño en el comportamiento de la persona allegada con el fin de exponer estas situaciones en la próxima consulta, analizar las ayudas existentes y aplicar medidas de apoyo.

Para la persona allegada, se pueden proponer distintas soluciones: ayuda domiciliaria, hospital de día, hospitalización de corta estancia.

Cuando se presenta la enfermedad, las personas allegadas y usted, la familia, pueden sentirse “superados”.

Podría considerarse la posibilidad de que los familiares reciban ayuda psicológica.