Imunoterapia en el control de las alergias

La inmunoterapia con alérgenos, es un tratamiento que busca reducir la sensibilidad a los agentes que desencadenan los síntomas alérgicos cuando la persona queda expuesta a ellos.

Se ha comprobado que la inmunoterapia evita el desarrollo de alergias nuevas y que, en los niños, puede modificar la progresión de enfermedades alérgicas, desde la rinitis alérgica hasta el asma. Por ello, la inmunoterapia puede conducir a un alivio duradero de los síntomas alérgicos después de suspender el tratamiento.

La inmunoterapia está recomendada para aquellas personas que sufren de enfermedades alérgicas tales como asma, rinitis, conjuntivitis y alergias causadas por insectos que pican.




Sin embargo, es el médico quien determinará si un paciente puede iniciar un tratamiento de inmunoterapia, a través de los siguientes factores:

  • La duración de la temporada de alergias y la gravedad de los síntomas.
  • La eficacia de los medicamentos y controles medioambientales para prevenir los síntomas alérgicos.
  • El deseo de evitar el uso de medicamentos a largo plazo.
  • El tiempo: La inmunoterapia requiere un significativo compromiso de tiempo.

La inmunoterapia deberá administrarse bajo la supervisión de un médico alergólogo, idealmente durante la consulta.

¿Cómo funciona la inmunoterapia?

La inmunoterapia con alérgenos funciona como una vacuna, ya que el procedimiento consiste en inyectar al paciente cantidades crecientes de un alérgeno durante varios meses. El organismo responde a las cantidades inyectadas del alérgeno desarrollando inmunidad o tolerancia, lo que permite reducir o minimizar los síntomas alérgicos cuando el paciente quede expuesto a ese alérgeno en el futuro.

El tratamiento con inmunoterapia tiene dos fases:

  • Fase de acumulación progresiva : La aplicación de inyecciones de cantidades crecientes del alérgeno, generalmente 1 a 2 veces por semana, aunque en ocasiones se usa un programa de acumulación más rápido. La duración de esta fase depende de la frecuencia de las inyecciones, pero oscila entre tres y seis meses.
  • Fase de mantenimiento: Esta fase comienza una vez que se llega a la dosis terapéutica. La dosis de mantenimiento depende del nivel de sensibilidad del paciente al alérgeno y de su respuesta a la fase de acumulación progresiva. Durante la fase de mantenimiento, hay períodos más largos entre los tratamientos de inmunoterapia; los cuales varían entre dos y cuatro semanas.

Los pacientes pueden notar síntomas decrecientes durante la fase de acumulación, pero pudieran pasar hasta 12 meses en la dosis de mantenimiento antes de registrar una mejoría. La eficacia de los tratamientos de inmunoterapia está relacionada con la duración del tratamiento y la dosis del alérgeno.

Si la inmunoterapia es exitosa, el tratamiento de mantenimiento podría continuar hasta por 3 años en forma general. Algunas personas pueden experimentar una remisión duradera de los síntomas alérgicos, pero otras pueden recaer tras descontinuar la inmunoterapia. Por tanto, la decisión de administrara la inmunoterapia debe ser individualizada.

Falta de respuesta a la inmunoterapia

La falta de respuesta a la inmunoterapia puede deberse a varios factores, entre ellos:

  • Dosis inadecuada del alérgeno en la vacuna.
  • Alérgenos faltantes no identificados durante la evaluación de la alergia.
  • Altos niveles del alérgeno en el entorno (esto es, control medioambiental inadecuado).
  • Exposición significativa a disparadores no alérgicos (por ejemplo, humo de tabaco).

Si un paciente no registra mejoría tras un año de terapia de mantenimiento, el médico debe analizar las posibles razones de la falla en el tratamiento y en consecuencia, buscar otras opciones terapéuticas para el control de las alergias.