¿Qué es la angiografía coronaria?

La angiografía coronaria es el estudio de las arterias coronarias mediante un catéter. Para ello, se introduce un delgado catéter dentro de una arteria del brazo o de la ingle hasta las arterias coronarias. Puede usarse la radioscopia (un procedimiento continuo con rayos X) para guiar el catéter. El extremo del catéter se coloca en la posición apropiada y se inyecta dentro de las arterias coronarias contraste a través del mismo, lo que permite visualizar su contorno en una pantalla. La sucesión de radiografías (cineangiografía) proporciona imágenes claras de las cavidades cardíacas y de las arterias coronarias.

Por ejemplo, la enfermedad de las arterias coronarias se manifestará en forma de irregularidades o estrecheces de sus paredes internas. Si una persona padece una enfermedad de las arterias coronarias, el catéter también puede utilizarse para eliminar la obstrucción; este procedimiento se denomina angioplastia coronaria transluminal percutánea.




Algunos efectos secundarios poco importantes producidos por la angiografía coronaria pueden aparecer justo después de la inyección. Generalmente, a medida que el contraste se distribuye por la circulación sanguínea, el paciente presenta una sensación de calor transitorio, sobre todo en la cabeza y en la cara. La frecuencia cardíaca aumenta y la presión arterial disminuye ligeramente.

En raras ocasiones, se observan reacciones algo más relevantes, como náuseas, vómitos y tos. Las reacciones graves, que son muy poco frecuentes, pueden ser shock, convulsiones, problemas renales y paro cardíaco. Las reacciones alérgicas varían desde erupciones cutáneas hasta una extraña afección, a veces mortal, llamada anafilaxia.

También se constatan anomalías en el ritmo cardíaco si el catéter toca las paredes del corazón. El equipo médico que lleva a cabo este procedimiento posee el instrumental y la capacidad adecuados para tratar inmediatamente cualquiera de estos efectos secundarios.