¿Qué es la artritis psoriásica?

La artritis psoriásica es una forma de artritis que se da en personas que tienen psoriasis de la piel o de las uñas.

La artritis psoriásica se parece a la reumatoide pero no produce los anticuerpos característicos de ésta.

Síntomas y diagnóstico de la artritis psoriásica

La psoriasis (una enfermedad de la piel que causa brotes de erupciones cutáneas rojizas y escamosas, engrosamiento de las uñas y punteado ungular) puede preceder o seguir a la inflamación articular. La artritis habitualmente afecta a las articulaciones de los dedos de la mano y del pie, aunque también puede afectar a otras articulaciones, incluso a las caderas y a la columna vertebral. Las articulaciones pueden hincharse y deformarse cuando la inflamación es crónica. Los síntomas articulares y cutáneos pueden aparecer y desaparecer conjuntamente.




El diagnóstico se establece identificando la artritis característica en una persona que padece psoriasis o tiene antecedentes familiares de psoriasis.

Pronóstico y tratamiento de la artritis psoriásica

El pronóstico de la artritis psoriásica es generalmente mejor que el de la artritis reumatoide, porque son menos las articulaciones afectadas. No obstante, las articulaciones pueden resultar gravemente afectadas.

El tratamiento está dirigido a controlar la erupción cutánea y a aliviar la inflamación articular. Varios fármacos que son eficaces en el tratamiento de la artritis reumatoide también se administran para tratar la artritis psoriásica, como los compuestos de oro, el metotrexato, la ciclosporina y la sulfasalazina. El etretinato suele ser eficaz en casos graves, aunque las mujeres no deben quedar embarazadas mientras lo estén tomando ni tampoco durante al menos un año después de la interrupción del tratamiento, ya que permanece largo tiempo en el organismo y sus efectos secundarios son peligrosos: puede causar defectos congénitos. La combinación del metoxaleno por vía oral y el tratamiento con rayos ultravioleta (PUVA) es eficaz para aliviar los síntomas cutáneos y la mayoría de las inflamaciones articulares, pero no para la inflamación de la columna vertebral.