Para el corazón, dieta mediterránea supera a dietas bajas en grasas

La dieta mediterránea es mejor que las dietas tradicionales bajas en grasa para ayudar a los adultos a mejorar sus niveles de colesterol, presión arterial elevada y alta glucosa en sangre, reduciendo el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca, revela un estudio encabezado por el Ramónn Estruch de la Universidad de Barcelona.

La investigación publicada en la revista científica Annals of Internal Medicine el 4 de julio del presente año, se suma la evidencia de que las dietas ricas en grasas sanas son mejores para el corazón que aquellas que limitan el consumo de grasas en general.

La alimentación de estilo mediterráneo incluye:

  • Frutas y verduras en abundante cantidad
  • Cereales integrales, principalmente pan y pastas
  • Legumbres, semillas, nueces y frutos secos
  • Productos lácteos en cantidad moderada
  • Aceite de oliva como principal fuente de grasa
  • Pescado y pollo (2-4 veces por semana)
  • Mínima cantidad de carne roja
  • Consumo cotidiano de pescado
  • Uso habitual de especias y condimentos como limón, vinagre, ajo, hierbas aromáticas, etc.

Durante tres meses 769 hombres y mujeres de 55 a 80 años con factores de riesgo cardiovascular realizaron una de tres dietas: un plan alimenticio bajo en grasas; una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen o una dieta mediterránea rica en grasas derivadas de nueces, avellanas y almendras.

Al finalizar el estudio, los que habían realizado alguna de las dos dietas mediterráneas mejoraron el nivel de colesterol HDL o “bueno”, la presión arterial y el nivel de glucosa en sangre; aspectos que no variaron en el grupo que cumplió con la alimentación baja en grasas.

La dieta mediterránea ofrece variados beneficios para el corazón por las propiedades de sus nutrientes bajos en grasas saturadas, altos en grasas monoinsaturadas, balance de ácidos grasos poliinsaturados (omega-6 y omega-3), bajos en proteína animal, ricos en antioxidantes y fibra.