¿Qué es una hepatitis no vírica?

La hepatitis es una inflamación del hígado que provocará una destrucción más o menos importante de las células hepáticas (denominadas hepatocitos).
Hay dos grandes categorías de hepatitis: la hepatitis vírica y la no vírica. En este último caso, la inflamación no está provocada por un virus.




¿Cuáles son las causas de la hepatitis aguda no vírica?

La hepatitis tóxica y medicamentosa está causada por la ingesta de determinados medicamentos, algunos productos químicos o incluso alimentos tóxicos (setas venenosas).
La hepatitis alcohólica está provocada básicamente por el consumo abusivo de bebidas alcohólicas.

¿Cuáles son las causas de la hepatitis crónica no vírica?

La hepatitis bacteriana o parasitaria se debe a bacterias o parásitos, como las bacterias de la fiebre tifoidea, de la leptospirosis o de la amebiasis hepática.
La hepatitis por acumulación se debe a anomalías metabólicas, como una acumulación de hierro (hemocromatosis), grasa (esteatosis) o cobre (enfermedad de Wilson).
La hepatitis autoinmunitaria está causada por anticuerpos producidos por el propio organismo y dirigidos contra él mismo.

¿Es contagiosa?

La hepatitis aguda no vírica no es contagiosa.

¿El consumo de alcohol puede originar una hepatitis?

Sí. La ingesta masiva y frecuente de alcohol puede provocar una hepatitis aguda. Viene acompañada de síntomas a menudo graves y su evolución puede ser severa. Por otra parte, el consumo crónico de alcohol también puede originar una enfermedad crónica que puede presentar episodios agudos y dar lugar a una cirrosis (destrucción de la estructura del hígado, que pierde su función) que a su vez puede provocar cáncer de hígado.

¿Cuáles son los síntomas?

Independientemente de su causa, la hepatitis no se asocia necesariamente a síntomas perceptibles. Los signos, de intensidad variable, son: fiebre, náuseas, pérdida de apetito, pérdida de peso, ictericia, orina oscura, dolores abdominales, agujetas.
En ocasiones, la hepatitis sólo se detecta mediante un análisis de sangre.

¿Existe tratamiento?

Cuando la hepatitis está provocada por la ingesta de medicamentos, experimenta una regresión y desaparece rápidamente al interrumpir el tratamiento. Su médico le aconsejará un producto de sustitución.
Si el origen de la hepatitis es un producto químico, su estado mejorará cuando ya no esté expuesto a dicho producto.
En el caso de la hepatitis bacteriana o parasitaria, su médico le prescribirá el medicamento más adecuado contra la bacteria o el parásito responsable de la infección.
La hepatitis alcohólica implicará la interrupción inmediata de la intoxicación alcohólica.

En algunas situaciones muy graves, si el hígado está muy dañado, será necesario considerar la posibilidad de realizar un trasplante hepático..
La hepatitis autoinmunitaria se trata con medicamentos inmunosupresores, como los corticosteroides.




Por último, la hepatitis por acumulación se deberá tratar en un centro especializado porque su tratamiento es complicado.

 La ingesta de sustancias tóxicas y de algunos medicamentos puede provocar una hepatitis. Es esencial que se respete estrictamente y en todo momento la prescripción médica y, en caso de automedicación, leer con atención las instrucciones de uso.

Debe consumir bebidas alcohólicas con moderación.