Descripción del eccema atópico

El eccema atópico, también llamado dermatitis atópica, es una enfermedad de la piel. Afecta principalmente a lactantes entre 3 meses y 2 años. Consiste en la aparición de placas secas que predominan en la cara, a la altura de las mejillas y de la frente. Las placas rojas pueden supurar o pelar la piel. Estas placas provocan fuertes picores.




¿Cómo ha contraído el eccema mi bebé?

Hay una predisposición genética a esta enfermedad. En seis de cada diez niños que padecen esta enfermedad, uno de los dos padres es atópico, es decir, propenso a las alergias. Esta forma de eccema aparece en los niños propensos a las alergias y a sus manifestaciones: asma, rinitis alérgica, etc.

¿Cómo evoluciona esta enfermedad?

Se trata de una enfermedad crónica que evoluciona por brotes. Entre los períodos de crisis hay períodos de remisión durante los cuales las lesiones experimentan una regresión. Estos períodos de remisión pueden durar varias semanas o incluso varios meses. Después de varios años de evolución, la enfermedad del bebé experimenta una regresión espontánea, en general hacia los 5-6 años.

¿Qué desencadena estas crisis?

Hay ciertos factores que pueden desencadenar un brote como son el calor, el sudor, el estrés, la sequedad cutánea, una alergia (a un detergente o a un suavizante, por ejemplo), etc. Es importante identificarlos para poderlos eliminar.

¿Cuál será el tratamiento para mi hijo?

El tratamiento consistirá en hidratar bien la piel del bebé con frecuencia. Una vez al día debe aplicar una crema hidratante apta para la piel del bebé, siguiendo las recomendaciones de su médico o farmacéutico. No utilice nunca una crema recomendada por otra persona, aunque la indicación sea la misma. Además, es aconsejable utilizar aceites de baño y no dar baños muy calientes (nunca a más de 33°C), ni demasiado largos (no más de 5 minutos). Algunas pomadas terapéuticas (cortisona, antibióticos…) pueden prescribirse para tratar las placas. Siga escrupulosamente las indicaciones de su médico.

¿Debo tomar alguna precaución?

Respecto a los detergentes: se aconseja evitar suavizante y aclarar cuidadosamente la colada con agua limpia. No se aconseja secar la colada al aire libre durante la temporada de los pólenes. Respecto a los tejidos: se desaconsejan la lana y los materiales sintéticos. La lana puede irritar la piel, los materiales sintéticos dificultan la transpiración y pueden favorecer la maceración. En cambio, se aconseja utilizar el algodón y la seda. Priorice las prendas holgadas, ya que impiden la fricción y, en consecuencia, las irritaciones y favorecen la transpiración. Respecto a la alimentación: intente no introducir alimentos que puedan provocar alergias (clara de huevo, cacahuetes, gluten, pescado, etc.). No se recomienda ningún régimen especial, a parte de estas precauciones. Respecto a la higiene corporal: se aconseja tener especial cuidado. Una piel limpia se cura mejor. Evite los jabones comunes y utilice jabones limpiadores enriquecidos con lípidos o ácidos, ya sean líquidos o sólidos. Después del baño, no frote la piel del niño sino enjuáguela suavemente y aplique rápidamente una crema hidratante para conservar la humedad natural de la piel. El eccema también puede afectar a los pies. Se deben evitar los zapatos altos (botas de caucho o cuero, etc.). Son preferibles los zapatos bajos. Respecto al cabello: algunos cortes de pelo pueden irritar la piel, por ejemplo, en la nuca o detrás de las orejas. Priorice el cabello corto o recogido.

¿Mi hijo puede vacunarse a pesar de sufrir eccema?

Sí. La vacunación se debe hacer de manera normal, si bien ciertas vacunas pueden provocar un pequeño brote de la enfermedad.

Se recomienda no calentar demasiado la habitación de los niños que sufren eccema atópico. Si el aire es seco, hay que utilizar un humidificador. Además, está prohibido que aquellos que sufran una pupa causada por la fiebre (herpes) besen a un bebé atópico, ya que éste es más débil ante ciertos tipos graves de herpes.