Es el paso del contenido del ácido del estómago al esófago.

El “cardias”, una especie de válvula entre el esófago, que dirige los alimentos al estómago para que los digiera, no realiza su función y deja pasar los alimentos y el ácido.

El reflujo también puede deberse a la presencia de una hernia de hiato, que se produce cuando una parte del estómago se introduce en el tórax a través del diafragma.




¿Cuáles son los síntomas?

En la mayoría de casos, estas pequeñas subidas de ácidos son asintomáticas. En principio, no son preocupantes.

Si la molestia pasa a ser cotidiana, más sensible y perturba la calidad de vida, es preciso reaccionar.

Los signos que deben ponerme en guardia son los siguientes:

  • Ardores, acidez, regurgitaciones de líquido ácido que proceden del estómago y suben a la boca causando irritación.
  • Náuseas.
  • Diarreas.
  • Deglución dolorosa y difícil.
  • Tos crónica tras una comida o en posición recostada.
  • Dolores torácicos.
  • Inflamación de la garganta (laringitis, faringitis).
  • Asma.
  • Afecciones ORL (sinusitis, otitis de repetición).
  • Erosiones dentales.

¿Cómo puedo evitar el reflujo gastroesofágico?

Tome comidas ligeras y pobres en grasa, especialmente en la cena.

Coma con calma y mastique lentamente.

Adelgace si tiene sobrepeso.

Beba bebidas y agua sin gas, ya que las burbujas aumentan la presión que se ejerce en el contenido del estómago y favorecen las subidas de ácido.

Evite ingerir agua demasiado salada (sodio), sobre todo en caso de hipertensión arterial.

Reduzca los aportes hídricos (bebidas, sopas…) antes de acostarse.

Limite el consumo de chocolates, especias, alcohol y tabaco.

Controle los movimientos que le obliguen a inclinarse y no se recline hacia adelante después de una comida.

Lleve ropa holgada que no se ciña demasiado a la cintura (son preferibles los tirantes a los cinturones).

Deje que pasen dos horas después de cenar y antes de acostarse.

Duerma en una cama inclinada al menos unos 12 cm al nivel de la cabeza.

Intente controlar el estrés (relajación, actividad deportiva…), ya que es un factor desencadenante de crisis.

Si sufre a menudo subidas de ácidos o ardores a la garganta después de comer o en posición estirada y ello afecta a su vida cotidiana, acuda a la consulta médica. Observe qué le causa más molestia: los alimentos, la posición, el estrés…