Descripción de la de la válvula aórtica

La regurgitación de la válvula aórtica (insuficiencia aórtica, incompetencia aórtica) es el reflujo de sangre a través de la misma cada vez que el ventrículo izquierdo se relaja.




Las causas más frecuentes, en general, solían ser la fiebre reumática y la sífilis, pero en la actualidad, en los países desarrollados que cuentan con una estructura sanitaria adecuada, estas causas son muy raras gracias al uso frecuente de los antibióticos. En los lugares con una insuficiente estructura sanitaria, las lesiones provocadas por la fiebre reumática son aún habituales. Aparte de estas infecciones, la causa más frecuente de insuficiencia de la válvula aórtica es el debilitamiento del tejido, habitualmente fibroso y resistente, de la válvula (degeneración mixoide), un defecto congénito u otros factores desconocidos. La degeneración mixoide es un trastorno hereditario del tejido conjuntivo que debilita el tejido valvular del corazón, lo que hace que se ablande y en raras ocasiones incluso se produce su rotura. Otras causas son una infección bacteriana o una lesión. Cerca del 2 por ciento de los niños y el 1 por ciento de las niñas nacidos con dos valvas en lugar de tres, puede desarrollar insuficiencia aórtica leve.

Síntomas y diagnóstico de la válvula aórtica

La insuficiencia aórtica leve no produce otro síntoma más que un característico soplo en el corazón, que se ausculta con un fonendoscopio cada vez que el ventrículo izquierdo se relaja. Cuando la regurgitación de sangre es grave, el ventrículo izquierdo recibe cada vez un mayor flujo de sangre, que conduce a un aumento de su tamaño y, finalmente, provoca una insuficiencia cardíaca. Ésta produce disnea al hacer esfuerzos o cuando la persona está acostada, sobre todo durante la noche.

Por el contrario, en posición sentada se favorece que el líquido drene de la parte superior de los pulmones y la respiración vuelve a normalizarse. La persona puede también percibir palpitaciones (una sensación de fuertes latidos) debido a que las contracciones del ventrículo agrandado deben ser más fuertes. En algunos casos aparece angina de pecho, especialmente durante la noche.

El diagnóstico se efectúa por la auscultación del característico soplo del corazón, además de otras señales de regurgitación de la válvula aórtica durante el examen físico (como ciertas anomalías en el pulso) y de la presencia de una dilatación del corazón en la radiografía de tórax. Un electrocardiograma puede mostrar los cambios en el ritmo del corazón y signos de aumento del tamaño del ventrículo izquierdo. El ecocardiograma puede permitir ver la válvula lesionada y poner de manifiesto la gravedad del problema.

Tratamiento de la válvula aórtica

Para prevenir cualquier infección de la válvula lesionada se administran antibióticos antes de cualquier procedimiento dental o quirúrgico. Este tipo de precaución se debe tomar también con la insuficiencia aórtica leve.




Un paciente que desarrolle síntomas de insuficiencia cardíaca tendría que ser operado antes de que el ventrículo izquierdo se deteriore de forma irreversible. En las semanas previas a la cirugía, la insuficiencia cardíaca se trata con digoxina y con los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina u otro fármaco que dilate las venas y reduzca el trabajo del corazón. Por lo general, la válvula es reemplazada por una válvula mecánica o por una válvula porcina.