Descripción de la atelectasia

La atelectasia es una enfermedad en la cual una parte del pulmón queda desprovista de aire y se colapsa.

La causa principal de la atelectasia es la obstrucción de un bronquio principal, una de las dos ramificaciones de la tráquea que conducen directamente a los pulmones. También las vías aéreas pequeñas pueden obstruirse. La obstrucción puede ser consecuencia de un tapón de mucosidad, de un tumor o de un objeto aspirado en el bronquio. También puede obstruirse el bronquio a causa de una presión externa, como un tumor o la dilatación de los ganglios linfáticos.

Cuando se obstruye una vía aérea, no se produce el intercambio de gases entre la sangre y los alvéolos, haciendo que éstos se encojan y se retraigan. El tejido pulmonar que ha sufrido el colapso generalmente se llena de células sanguíneas, suero y mucosidades y finalmente se infecta. Tras la cirugía, especialmente la torácica o abdominal, la respiración es con frecuencia menos profunda y las partes inferiores del pulmón no se expanden adecuadamente. Pueden causar atelectasia tanto la cirugía como otras causas de respiración poco profunda. En el síndrome del lóbulo medio, un tipo de atelectasia de larga duración, el lóbulo medio del pulmón derecho se colapsa, por lo general debido a la presión ejercida sobre el bronquio por un tumor o por unos ganglios linfáticos agrandados, pero a veces esto sucede sin que haya compresión bronquial. En el pulmón obstruido y contraído puede desarrollarse una neumonía que no llega a curarse completamente y que produce inflamación crónica, cicatrización y bronquiectasias.




En las atelectasias por aceleración, que se manifiesta en los pilotos de caza, las fuerzas que genera la alta velocidad de vuelo cierran las vías aéreas pequeñas, produciendo un colapso de los alvéolos.

En las microatelectasias parcheadas o difusas se altera el sistema tensioactivo del pulmón. La sustancia tensioactiva es la que recubre el revestimiento de los alvéolos y reduce la tensión superficial alveolar, evitando su colapso. Cuando los bebés prematuros tienen una deficiencia de sustancia tensioactiva, desarrollan el síndrome de distrés respiratorio neonatal. Los adultos pueden también padecer microatelectasia a causa de una excesiva terapia de oxígeno, una infección generalizada grave (sepsis) o por muchos otros factores que lesionan el revestimiento de los alvéolos.

Síntomas y diagnóstico la atelectasia

La atelectasia puede desarrollarse lentamente y causar sólo un ligero ahogo. Los individuos con el síndrome del lóbulo medio pueden no manifestar síntoma alguno, aunque muchos tengan accesos de tos seca.

Cuando se produce rápidamente una atelectasia en una gran área del pulmón, la persona puede adquirir un tinte azul o lívido y sufrir un dolor agudo en el lado afectado, con ataques de ahogo extremo. Si el proceso se acompaña de infección, también puede aparecer fiebre y una frecuencia cardíaca acelerada; en ocasiones se produce una hipotensión grave (shock).

Los médicos sospechan atelectasia basándose en los síntomas y hallazgos de la exploración física. El diagnóstico se confirma con una radiografía de tórax que muestra la zona desprovista de aire. Para hallar la causa de la obstrucción, puede realizarse una tomografía computadorizada (TC) o una broncoscopia de fibra óptica.

Prevención y tratamiento la atelectasia

El paciente debe adoptar medidas para evitar la atelectasia después de una intervención quirúrgica. Aunque los individuos que fuman son más propensos a desarrollar atelectasia, pueden disminuir el riesgo dejando de fumar durante 6 u 8 semanas antes de la intervención. Después de una intervención, se recomienda al paciente respirar profundamente, toser regularmente y empezar a moverse lo antes posible. Pueden ser útiles los ejercicios y los dispositivos para mejorar la respiración.

Los individuos con deformidades torácicas o afecciones neurológicas que les producen una respiración poco profunda durante largos períodos, pueden recurrir al uso de aparatos mecánicos que ayudan a respirar. Estos aparatos aplican una presión continua a los pulmones, de modo que incluso al final de la espiración, las vías aéreas pequeñas no puedan colapsarse.

El principal tratamiento para la atelectasia repentina a gran escala es suprimir la causa subyacente. Cuando una obstrucción no se puede eliminar tosiendo o aspirando las pequeñas vías aéreas, suele eliminarse con la broncoscopia. Se administran antibióticos para evitar una posible infección. La atelectasia crónica suele tratarse con antibióticos ya que la infección es casi inevitable. En ciertos casos, la parte afectada del pulmón se puede extirpar cuando la infección, recurrente o persistente, deteriora su función o cuando se produce una hemorragia profusa.

Cuando se trata de un tumor que está obstruyendo la vía respiratoria, aliviar la obstrucción con cirugía o con otros medios, ayuda a prevenir la evolución de la atelectasia y el desarrollo de una neumonía obstructiva recurrente.