Descripción de la colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica en la que el intestino grueso se inflama y ulcera, provocando diarrea con sangre, retortijones y fiebre.

La colitis ulcerosa puede comenzar a cualquier edad, pero generalmente lo hace entre los 15 y los 30 años. Una minoría de los afectados sufre su primer ataque entre los 50 y los 70 años.

A diferencia de la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa generalmente no afecta al grosor completo de la pared intestinal y nunca al intestino delgado. La enfermedad suele comenzar en el recto o en el colon sigmoide (la parte baja final del intestino grueso), extendiéndose de forma parcial o total por el intestino grueso. En algunas personas se afecta la mayor parte del intestino grueso desde un principio.




Cerca del 10 por ciento de las personas que parecen estar afectadas de colitis ulcerosa sufre un único ataque. Sin embargo, algunos de estos casos pueden deberse a una infección no detectada, más que a una colitis ulcerosa.

La causa de la colitis ulcerosa no se conoce, pero pueden contribuir a este trastorno factores como la herencia y una respuesta inmune intestinal hiperactiva.

Síntomas de la colitis ulcerosa

Un ataque puede ser súbito e intenso, produciendo una diarrea violenta, fiebre alta, dolor abdominal y peritonitis (inflamación del revestimiento abdominal). Durante estos ataques, el paciente se encuentra profundamente debilitado. Sin embargo, lo más frecuente es que los ataques comiencen gradualmente y que la persona sienta una necesidad urgente de defecar, retortijones leves en la región baja del abdomen, y sangre y moco visibles en las heces.

Cuando la enfermedad se limita al recto y al colon sigmoide, las heces pueden ser normales o bien duras y secas; sin embargo, durante las deposiciones, o entre las mismas, se expulsa por el recto moco que contiene un gran número de glóbulos rojos y blancos. Los síntomas generales de enfermedad, como la fiebre, son leves o inexistentes.

Si la afección se extiende más arriba por el intestino grueso, las heces se vuelven muy blandas y el paciente puede tener de 10 a 20 evacuaciones al día. A menudo, presenta retortijones intensos y espasmos rectales, angustiosos y dolorosos que se acompañan de urgencia de defecar. No hay alivio durante la noche. Las heces pueden ser líquidas y contener pus, sangre y moco. Con frecuencia, las heces son prácticamente sustituidas por sangre y pus. Puede haber fiebre, falta de apetito y pérdida de peso.