Descripción de la demencia

La demencia es un decaimiento progresivo de la capacidad mental en el que la memoria, la reflexión, el juicio, la concentración y la capacidad de aprendizaje están disminuidos y puede producirse un deterioro de la personalidad.

La demencia puede aparecer súbitamente en personas jóvenes en quienes una lesión grave, una enfermedad o ciertas sustancias tóxicas (como el monóxido de carbono) han destruido células cerebrales. Sin embargo, la demencia habitualmente se desarrolla de forma lenta y afecta a las personas mayores de 60 años. A pesar de todo, la demencia no forma parte del proceso normal de envejecimiento. A medida que la persona envejece, los cambios en el cerebro causan una cierta pérdida de memoria, especialmente la de hechos recientes y un deterioro en la capacidad de aprendizaje. Estas alteraciones no afectan a las funciones normales. La falta de memoria en las personas mayores se denomina pérdida de memoria senil benigna y no es necesariamente un signo de demencia o un síntoma precoz de la enfermedad de Alzheimer. La demencia es un deterioro mucho más grave de la capacidad mental y empeora con el tiempo. Mientras que las personas que envejecen normalmente pueden llegar a olvidar detalles, las personas que sufren de demencia pueden llegar a olvidar por completo los acontecimientos recientes.




Causas de la demencia

La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer. Las causas de la enfermedad de Alzheimer son desconocidas, pero los factores genéticos tienen su importancia (la enfermedad parece ser más frecuente en ciertas familias y es causada o influenciada por varias anormalidades en genes específicos). En la enfermedad de Alzheimer, partes del cerebro degeneran, las células se destruyen y, en las que subsisten, se reduce la capacidad de reacción frente a muchas de las sustancias químicas que transmiten las señales en el cerebro. Aparecen en el cerebro tejidos anormales llamados placas seniles y haces neurofibrilares, así como ciertas proteínas anormales que pueden ser identificadas en el curso de una autopsia.

La segunda causa más frecuente de la demencia son los ictus repetidos. Cada uno de estos accidentes vasculares cerebrales es poco importante, no da lugar a debilidad inmediata o muy poca y raras veces ocasiona el tipo de parálisis que causan los ictus más grandes. Estos pequeños ictus paulatinamente destruyen el tejido cerebral; las zonas destruidas por falta de irrigación sanguínea se llaman infartos. Puesto que esta clase de demencia es el resultado de muchos ictus pequeños, este trastorno es conocido bajo el nombre de demencia multiinfarto. En general las personas con demencia multiinfarto sufren de presión arterial alta o de diabetes, procesos que pueden lesionar los vasos sanguíneos en el cerebro. La demencia puede también ser causada por una lesión cerebral o por un paro cardíaco.

Otras causas de demencia son poco frecuentes. Una enfermedad poco frecuente, la de Pick, es muy similar a la de Alzheimer, salvo que sólo afecta a una parte muy pequeña del cerebro y progresa de forma mucho más lenta. Aproximadamente del 15 al 20 por ciento de las personas con la enfermedad de Parkinson, tarde o temprano sufren de demencia. La demencia también ocurre en personas con SIDA y con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob; ésta es una enfermedad poco frecuente de progresión rápida, causada por una infección del cerebro, probablemente por una partícula llamada prion, la cual puede tener relación con la enfermedad de las vacas locas.

La hidrocefalia con presión normal (o normotensiva) se presenta cuando el líquido que habitualmente rodea y protege el cerebro de las lesiones deja de resorberse normalmente, causando un tipo raro de demencia. Esta hidrocefalia no sólo causa un deterioro de la función mental sino que también ocasiona una incontinencia urinaria y una anormalidad que se caracteriza por andar con las piernas separadas. A diferencia de otras causas de demencia, la hidrocefalia con presión normal es reversible si es tratada a tiempo.