¿En qué consiste la endocarditis?

La endocarditis es una infección bacteriana de las válvulas del corazón.

La endocarditis infecciosa es más frecuente en personas que ya sufren una enfermedad de las válvulas cardíacas (valvulopatía) o que llevan una prótesis valvular.

¿Cómo se produce?

Un germen entra en la sangre.

  • Durante una intervención dental o quirúrgica.
  • Debido a una infección leve cutánea, ginecológica o de los senos paranasales.

¿Qué se debe vigilar?

La presencia de fiebre en una persona con problemas cardíacos es preocupante. Se debe consultar al médico de inmediato.

De hecho, la infección causante de la endocarditis provoca fiebre con escalofríos y sudores, además de cansancio, pérdida de peso, etc.

Es frecuente tener dolores articulares, dorsales y musculares.

En ocasiones, aparecen pequeñas manchas rojas, similares a los panadizos, en las manos y los pies.

¿Cuál es el tratamiento de la endocarditis?

El tratamiento consiste en eliminar lo antes posible los gérmenes que causan la infección. Se basa en la identificación, si es posible, de los microbios responsables y en la utilización de antibióticos potentes con los que se consigue una mejoría de los síntomas en pocos días. Este tratamiento se realiza preferentemente en un entorno hospitalario.

Si las válvulas cardíacas han sufrido daños o si la infección persiste, puede ser necesario recurrir a la cirugía.

¿Se me debe realizar un seguimiento especial?

La prevención es esencial.

Si padece alguna enfermedad cardíaca, y en concreto una valvulopatía, o si lleva una prótesis cardíaca o si ya ha padecido en alguna ocasión una endocarditis infecciosa, es posible que se le haya entregado una ficha médica.

Preséntela siempre que tengan que realizarle alguna intervención y especialmente cuando acuda al dentista.

Se le prescribirá sistemáticamente un tratamiento antibiótico preventivo para evitar la recaída de la endocarditis infecciosa.

 La endocarditis infecciosa es una enfermedad grave. Una persona que padezca una enfermedad cardíaca deberá acudir a un médico siempre que tenga fiebre. Se deberá seguir un tratamiento preventivo con antibióticos antes de cualquier intervención quirúrgica, incluidas las intervenciones dentales.