Descripción de la  enfermedad del nodo sinusal

La enfermedad del nodo sinusal comprende una amplia variedad de anomalías del funcionamiento del marcapasos natural.

Este síndrome puede producir un latido cardíaco persistentemente lento (bradicardia sinusal) o un bloqueo completo entre el marcapasos y las aurículas (paro sinusal), en cuyo caso el impulso proveniente del marcapasos no provoca la contracción de las aurículas. Cuando esto sucede, habitualmente entra en funcionamiento un marcapasos de urgencia situado más abajo, ya sea en la aurícula o incluso en el ventrículo.




Un subtipo importante de esta enfermedad es el síndrome de bradicardia-taquicardia, en el que los ritmos auriculares rápidos, incluyendo la fibrilación auricular o el flúter, se alternan con períodos prolongados de ritmos cardíacos lentos. Todos los tipos de síndrome del nodo sinusal son particularmente frecuentes en los ancianos.

Síntomas y diagnóstico de la  enfermedad del nodo sinusal

Muchos tipos de síndrome del nodo sinusal no causan síntomas, aunque las frecuencias cardíacas persistentemente bajas causan, con frecuencia, debilidad y cansancio. Cuando la frecuencia se hace muy lenta, incluso se produce desvanecimiento. A menudo, las frecuencias cardíacas rápidas se perciben como palpitaciones.

Un pulso lento, sobre todo si es irregular, o un pulso con grandes variaciones sin que coincida con cambios en la actividad del sujeto, induce a sospechar el síndrome del nodo sinusal. Las anomalías características del electrocardiograma (ECG), en particular si se registran durante un período de 24 horas y se consideran junto con los síntomas que las acompañan, en general facilitan la confirmación del diagnóstico.

Tratamiento de la  enfermedad del nodo sinusal

A las personas que tienen síntomas por lo general se les coloca un marcapasos artificial. Dichos marcapasos se usan para acelerar la frecuencia cardíaca, más que para disminuirla. En los casos que presentan períodos ocasionales de frecuencia rápida, puede que también sea necesaria la administrarción de fármacos. Por consiguiente, habitualmente el mejor tratamiento consiste en la implantación de un marcapasos junto con la administración de un fármaco antiarrítmico, como un betabloqueador o el verapamilo.