Descripción de la esclerosis múltiple (EM)

Se trata de una enfermedad inflamatoria del sistema nervioso central.
El propio sistema inmunitario sería el causante de la destrucción, en determinados puntos del sistema nervioso central ,  de la mielina (envoltura que protege las fibras nerviosas); la mielina es sustituida por un tejido similar a una cicatriz (esclerosis).
Esta destrucción forma placas de tejido cicatrizado, de ahí que se la denomine también “esclerosis en placas”.

¿Es hereditaria?

Entre los diferentes factores que intervienen en la enfermedad, el componente genético es muy probable. Esto significa que la enfermedad no se debe a una transmisión hereditaria, sino que, en una misma familia, pueden existir genes similares que favorecen la aparición de la patología.




¿Hay otras causas?

No todas son conocidas. Se trata realmente de una enfermedad en la que el sistema inmunitario (de defensa del organismo) atacaría a la mielina como si se tratase de un elemento extraño (enfermedad autoinmunitaria).

¿Hay diferentes tipos de EM?

Existen tres grandes tipos de EM.

  • La EM-RR (recidivante-remitente) es la forma más frecuente. Se manifiesta por medio de crisis bien definidas que pueden dejar o no secuelas y que no aumentan la discapacidad de los pacientes.
  • La EM-PS (progresiva secundaria) afecta a la mitad de los pacientes en un periodo de entre cinco y veinte años. Después de una primera fase de crisis irregulares con posibles secuelas, el segundo periodo se caracteriza por el agravamiento lento y regular de las secuelas (anteriores) que podría ir acompañado de nuevas crisis.
  • La EM-PP (progresiva primaria) sólo afecta a una proporción reducida de pacientes. La discapacidad inicial se agrava progresivamente sin que se observen crisis notables. Esta forma de EM es insidiosa y más frecuente cuando la enfermedad comienza a manifestarse de forma tardía.

¿Cuál es el mecanismo de las crisis?

Las placas ralentizan o bloquean el flujo nervioso (como si se tratase de una disminución o una interrupción de la corriente eléctrica). En este momento, dependiendo de la ubicación de la placa, aparecen los signos neurológicos. Es lo que se denomina “crisis”.

¿Cuáles son los síntomas?

Las crisis presentan manifestaciones diversas que varían según el tipo de EM, la edad del paciente y la antigüedad de la patología.
Pueden ser:

  • Problemas de sensibilidad: pérdida de sensibilidad, hormigueos o dolor en un miembro, en una mitad del cuerpo, en las piernas o incluso en otra parte del cuerpo.
  • Pérdida o disminución de la visión en un ojo (a menudo dolorosa).
  • Perdida de motricidad de un miembro o de una mitad del cuerpo; molestias al caminar.
  • Problemas de equilibrio.
  • Problemas urinarios (necesidad frecuente, dificultad para orinar).

En la mayoría de las ocasiones, las crisis van acompañadas de una gran fatiga.

¿Cuánto tiempo pueden durar estas crisis?

Una crisis dura como mínimo 24 horas.
Normalmente, tienen una duración corta, son repetitivas pero reversibles.
En ocasiones, los periodos entre crisis están muy separados. Otras veces, una crisis puede provocar una discapacidad parcial e irreversible.
Si se produce una crisis, es necesario indicárselo al médico que le trata y al neurólogo, que le propondrá un tratamiento adecuado. De esta forma, se reducirá la duración de la crisis. Se le puede administrar en un hospital o a través de un servicio de atención médica especializado a domicilio.
No tome nunca un tratamiento por iniciativa propia para tratar una crisis.

¿A quién le puede afectar la EM?

No se conoce predisposición alguna para sufrir esta enfermedad. Suele aparecer entre los 20 y los 40 años y afecta en una proporción de 3 mujeres por cada 2 varones. Es la principal causa de discapacidad, no asociada a un accidente, entre jóvenes adultos.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Se base principalmente en los síntomas, complementado con un examen neurológico.
La resonancia magnética es un examen indoloro que permite visualizar las “placas”, determinar la forma evolutiva de la EM y confirmar el diagnóstico según criterios muy precisos.
En algunos casos, es necesario realizar una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo (líquido que baña el sistema nervioso).
También se puede completar el estudio del sistema nervioso central con el estudio del nervio óptico (potenciales evocados visuales).
En la mayoría de los casos, una simple extracción de sangre sirve para descartar las enfermedades que “imitan” a la EM. En este caso, el tratamiento será diferente.

¿Cuáles son los tratamientos?

El neurólogo le recetará un tratamiento que podrá supervisar su médico de cabecera.
El tratamiento estará adaptado a su forma de EM a fin de disminuir el número, la duración y la intensidad de las crisis y de mejorar su discapacidad.
En general, suelen ser tratamientos mediante autoinyecciones (como en el caso de los pacientes diabéticos), pero ya se han comenzado a comercializar nuevos tratamientos por vía oral.
En las formas recidivantes, los tratamientos, si se administran en las primeras etapas de la enfermedad, han demostrado ser eficaces para disminuir el número de crisis anuales, así como el grado de discapacidad potencial posterior.
Al mismo tiempo, los síntomas funcionales de la enfermedad pueden ser tratados por diferentes especialistas en función de las necesidades del paciente: fisioterapeuta, psicólogo, ergoterapeuta, etc.

La esclerosis múltiple es una enfermedad discapacitante que exige mucho ánimo y determinación.
Hable de su enfermedad con sus allegados y en su entorno y no dude en pedir ayuda.
Las investigaciones en este campo son muy numerosas y el conocimiento de la enfermedad no deja de aumentar.
Es importante establecer una relación basada en la confianza con el neurólogo.

Causas de la  esclerosis múltiple

La causa de la esclerosis múltiple se desconoce, pero se sospecha que un virus o un antígeno desconocido son los responsables que desencadenan, de alguna manera, una anomalía inmunológica, que suele aparecer a una edad temprana. Entonces el cuerpo, por algún motivo, produce anticuerpos contra su propia mielina; ello ocasiona la inflamación y el daño a la vaina de mielina.

Parece ser que el factor hereditario desempeña un cierto papel en la esclerosis múltiple. Alrededor del 5 por ciento de los individuos con esclerosis múltiple tienen un hermano o hermana con la misma afección y el 15 por ciento tienen algún familiar que la padece.

Los factores ambientales también desempeñan un papel. La enfermedad se manifiesta en 1 de cada 2 000 individuos que pasan la primera década de su vida en climas templados, pero solamente en 1 de cada 10 000 de los nacidos en los trópicos. La esclerosis múltiple casi nunca ocurre en personas que han pasado los primeros años de su vida cerca del ecuador. Parece tener más importancia el clima en el que el individuo ha vivido sus primeros 10 años que en el que pasa en años posteriores.

Síntomas de la  esclerosis múltiple

Los síntomas generalmente aparecen entre los 20 y los 40 años y las mujeres sufren la enfermedad con una frecuencia algo superior a los varones. La desmielinización suele aparecer en cualquier parte del cerebro o de la médula espinal y los síntomas dependerán del área afectada. La desmielinización en las vías nerviosas que transmiten señales a los músculos es la causa de los problemas de movilidad (síntomas motores), en tanto que la desmielinización en las vías nerviosas que conducen la sensibilidad al cerebro causa alteraciones sensitivas (síntomas sensoriales o sensitivos).




Los síntomas de presentación inicial más frecuentes son el hormigueo, los entumecimientos u otras sensaciones peculiares en las extremidades, en el tronco o en la cara. La persona puede perder fuerza o destreza de una pierna o una mano. Algunas desarrollan tan sólo síntomas en los ojos y pueden experimentar trastornos visuales como visión doble, ceguera parcial y dolor en un ojo, visión nublada o pérdida de la visión central (neuritis óptica). Los síntomas iniciales de la desmielinización pueden consistir en ligeros cambios emocionales o mentales, cuya aparición a menudo ocurre meses o años antes de que se haya identificado la enfermedad.

La esclerosis múltiple sigue un curso variado e impredecible. La enfermedad se inicia en muchos casos con síntomas aislados seguidos de meses o años sin la presentación de más síntomas. En otros, los síntomas empeoran y se generalizan al cabo de semanas o meses. Los síntomas pueden acentuarse debido al exceso de calor (por un clima muy cálido o los baños o duchas calientes) o incluso por una fiebre. Una recidiva de la enfermedad puede aparecer espontáneamente o puede producirse por una infección como la gripe. A medida que los brotes se hacen más frecuentes, la incapacidad empeora y puede volverse permanente. A pesar de la discapacidad, la mayoría de personas con esclerosis múltiple tiene una expectativa de vida