Descripción de la meningitis crónica

La meningitis crónica es una infección cerebral que causa inflamación en las meninges durante más de un mes.

La meningitis crónica afecta a las personas cuyo sistema inmune es deficiente, ya sea por el SIDA, un cáncer, otras enfermedades graves, el tratamiento con fármacos anticancerosos y el uso prolongado de prednisona.




Causas de la meningitis crónica

Algunos microorganismos infecciosos pueden invadir el cerebro y desarrollarse muy lentamente, causando síntomas y lesiones de manera muy gradual. Los más frecuentes son el hongo Cryptococcus, el citomegalovirus, el virus del SIDA y las bacterias que causan tuberculosis, sífilis y la enfermedad de Lyme.

Algunas enfermedades no infecciosas, como la sarcoidosis y algunos cánceres pueden irritar las meninges, produciendo una meningitis crónica. Dentro de las causas no infecciosas, la más frecuente es la invasión de las meninges por linfomas y leucemias. Algunos fármacos utilizados para tratar el cáncer, otros utilizados en las personas sometidas a trasplante e incluso los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, también pueden causar inflamación de las meninges.

Síntomas de la meningitis crónica

Los síntomas de la meningitis crónica son muy similares a los de la meningitis bacteriana, pero la enfermedad es de desarrollo más lento (habitualmente, varias semanas en vez de días). La fiebre es menos elevada que en el caso de la meningitis bacteriana. Son frecuentes el dolor de cabeza, la confusión e incluso el dolor de espalda y ciertas anomalías neurológicas (como debilidad, hormigueo, pérdida de sensibilidad y parálisis facial).

Diagnóstico de la meningitis crónica

El diagnóstico de una meningitis crónica se sospecha en función de los síntomas. Sin embargo, una meningitis bacteriana que ha sido parcialmente detenida, pero no eliminada, por un tratamiento incompleto con antibióticos, así como tumores o abscesos cerebrales, puede confundirse con una meningitis crónica. Para asegurar el diagnóstico, los médicos habitualmente piden una tomografía computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM) de la cabeza, así como una punción lumbar y un análisis del líquido cefalorraquídeo. El número de glóbulos blancos en el líquido es más elevado de lo normal, pero habitualmente más bajo que en una meningitis bacteriana y contiene una población diferente de glóbulos blancos (linfocitos en vez de neutrófilos). Al microscopio pueden observarse microorganismos infecciosos. Siempre se hace un cultivo del líquido cefalorraquídeo para identificar microorganismo específico. Se pueden solicitar pruebas adicionales en busca de tuberculosis o sífilis, así como de ciertos hongos o virus.