En la mielitis transversa aguda la conducción de los impulsos nerviosos ascendentes y descendentes resulta totalmente bloqueada en uno o más segmentos.

La causa de la mielitis transversa aguda se desconoce, pero alrededor del 30 al 40 por ciento de los casos aparecen tras enfermedades víricas inespecíficas. Este síndrome puede manifestarse en personas con esclerosis múltiple o ciertas infecciones bacterianas y en adictas a drogas por vía intravenosa, como la heroína o las anfetaminas. Las investigaciones sugieren que la mielitis transversa aguda es una reacción alérgica frente a estas situaciones.




Síntomas de la Mielitis transversa aguda

La mielitis transversa aguda habitualmente se inicia con dolor súbito, localizado en la espalda, seguido de adormecimiento y debilidad motora que ascienden desde los pies. Estos trastornos pueden avanzar a lo largo de varios días y, si son graves, pueden acabar en una parálisis sensitivomotora y pérdida del control intestinal y de la vejiga urinaria. Según que la obstrucción se localice en la parte alta o en la parte baja de la médula espinal, los efectos serán más o menos graves.

Diagnóstico y tratamiento de la Mielitis transversa aguda

Estos síntomas neurológicos tan graves sugieren al médico un amplio abanico de posibles enfermedades. Para ir descartando posibilidades, el médico puede realizar varias pruebas, como una punción lumbar (extracción de líquido cefalorraquídeo para su examen), una tomografía computadorizada (TC), una resonancia magnética (RM) o bien una mielografía, al igual que determinados análisis de sangre.

Ningún tratamiento ha resultado ser eficaz, pero los corticosteroides a dosis altas (como la prednisona) pueden controlar lo que se supone se trata de una reacción alérgica. En general las personas con mielitis transversa aguda se recuperan por lo menos parcialmente, aunque en muchas persisten la debilidad motora y el entumecimiento.

Interrupción de la circulación sanguínea

Al igual que todos los tejidos vivos, la médula espinal requiere un aporte constante de sangre oxigenada. La irrigación de la médula espinal es muy rica, por lo que es muy raro que la circulación sanguínea llegue a ser insuficiente. Sin embargo, un tumor, una rotura de un disco intervertebral (hernia) u otras causas pueden, en casos excepcionales, comprimir los vasos arteriales o venosos y obstruir la circulación sanguínea. En contadas ocasiones, la aterosclerosis o un coágulo pueden causar una oclusión de los vasos sanguíneos. La parte superior del tórax es el área más vulnerable a la falta de irrigación sanguínea.

Síntomas de la Mielitis transversa aguda

La oclusión de los vasos que irrigan la cara anterior de la médula espinal habitualmente ocasiona un dolor súbito en la espalda. El dolor está seguido de debilidad y de una pérdida de la sensibilidad (a la temperatura o al dolor) por debajo del nivel de la oclusión del vaso sanguíneo. Los síntomas son más intensos durante los primeros días y la recuperación puede resolverse parcialmente con el paso del tiempo. Si no resulta afectada la circulación del tracto posterior de la médula, es probable que estén preservadas las facultades controladas por esa parte, como la sensibilidad al tacto y a las vibraciones y el sentido de la posición (apreciación de la localización de las piernas y de los pies sin necesidad de mirar).




Diagnóstico y tratamiento de la Mielitis transversa aguda

Para distinguir las posibles causas, el médico lleva a cabo una resonancia magnética o una mielografía. Junto con la mielografía, o en el caso de que la RM sea normal, el médico practicará una punción lumbar para comprobar la presión del líquido cefalorraquídeo y para detectar anormalidades en los valores de proteínas y de otras sustancias. El restablecimiento de la irrigación no será posible a menos que la compresión de los vasos sea consecuencia de una hernia discal y que ésta pueda repararse quirúrgicamente. Es probable que se consiga una recuperación parcial si la circulación se restablece rápidamente, pero, en cambio, la recuperación total es muy rara.