La mononeuropatía es consecuencia de una lesión localizada en un único nervio periférico.

El traumatismo es la causa más frecuente de una mononeuropatía. La lesión se produce a menudo por una prolongada compresión de los nervios superficiales en lugares donde existen prominencias óseas como el codo, el hombro, la muñeca o la rodilla. La compresión que se produce durante el sueño profundo puede ser lo suficientemente prolongada como para lesionar un nervio, especialmente en las personas bajo los efectos de la anestesia o el alcohol, en la gente mayor confinada en cama y en los incapacitados para moverse o darse la vuelta (por una parálisis). Las causas menos frecuentes de compresión prolongada pueden deberse también a yesos mal ajustados, muletas o posiciones forzadas prolongadas (por ejemplo, por trabajos de jardinería o los juegos de naipes con los codos apoyados en la mesa). Los nervios también pueden lesionarse durante actividades intensas, por un traumatismo en un accidente, por la exposición al frío o al calor o por la radioterapia utilizada en el tratamiento del cáncer.




Las infecciones pueden causar una mononeuropatía si ocasionan una destrucción del nervio. En algunos países la lepra es a veces una causa de neuropatía.

Ciertos nervios periféricos están más expuestos a lesiones que otros debido a su localización vulnerable, como el nervio mediano en la muñeca (cuya afectación produce el síndrome del túnel carpiano), el nervio cubital en el codo, el radial en el brazo y el peroneo en la pantorrilla.

Síndrome del túnel carpiano: el síndrome del túnel carpiano se debe a una compresión del nervio mediano que pasa por la muñeca e inerva la cara palmar de la mano. Esta compresión produce sensaciones extrañas, entumecimiento, hormigueo y dolor (parestesias) en los tres primeros dedos de la cara palmar de la mano. A veces, también produce dolor y parestesias (una sensación de hormigueo o quemazón) en el brazo y en el hombro. Con frecuencia, el dolor empeora durante la noche debido al posicionamiento de la mano al dormir. Con el tiempo los músculos de la cara palmar de la mano pueden debilitarse y atrofiarse.

El síndrome del túnel carpiano es relativamente frecuente y puede afectar a una o ambas manos. Son particularmente propensas las personas cuyo trabajo requiere una flexión forzada y repetida de la muñeca, por ejemplo, usar un destornillador. También se ha observado que el uso prolongado de los teclados de computadoras puede causar el síndrome del túnel carpiano. El riesgo del síndrome del túnel carpiano es mayor en las mujeres embarazadas y en las personas diabéticas o con una glándula tiroides hipoactiva.

El mejor tratamiento para este síndrome es la interrupción de todas las tareas que impliquen una flexión forzada de la muñeca o que ejerzan presión sobre el nervio mediano. Las férulas de muñeca y otras medidas, como ajustar la inclinación del teclado, pueden resultar útiles. Las inyecciones de corticosteroides en el nervio a veces suelen producir alivio temporal. La cirugía es la mejor solución para aliviar la compresión del nervio cuando el dolor es intenso o en caso de atrofia o debilidad muscular. El cirujano separa las bandas de tejido fibroso con el fin de lograr una descompresión del nervio mediano. Antes de la intervención quirúrgica el médico puede realizar pruebas de velocidad de conducción nerviosa para tener absoluta certeza de que el problema es el síndrome del túnel carpiano.

Parálisis del nervio cubital: el trayecto del nervio cubital pasa cerca de la superficie de la piel en el codo y es fácilmente vulnerable cuando se adopta una posición repetida de apoyo sobre los codos o bien cuando, en ocasiones, se produce un crecimiento óseo anormal en esa zona. La consecuencia es una parálisis del nervio cubital, con sensaciones extrañas y debilidad en la mano. La parálisis cubital crónica grave puede ocasionar atrofia muscular y producir una deformidad de “mano en garra”. Los estudios de la conducción nerviosa sirven para ayudar a localizar el nervio lesionado. Debe intentarse un tratamiento con fisioterapia y evitar la presión sobre el codo, dado que la cirugía a menudo no tiene éxito en estos casos.

Parálisis del nervio radial: la prolongada compresión del nervio radial, que discurre a lo largo de la cara interna del hueso en el antebrazo, puede llegar a producir una parálisis del mismo. Este trastorno se suele denominar “parálisis del sábado noche” porque se presenta en personas que beben en exceso y luego se duermen profundamente con el brazo colgando sobre el respaldo de una silla o debajo de la cabeza. La lesión nerviosa produce debilidad de la muñeca y de los dedos, por lo que la muñeca puede quedar en una posición caída (flexionada) y también con los dedos medio flexionados (muñeca caída). En ocasiones el dorso de la mano pierde sensibilidad. Habitualmente, la parálisis del nervio radial mejora cuando se alivia la presión.




Parálisis del nervio peroneo: la compresión del nervio peroneo, que discurre por debajo de la piel a lo largo de los suaves pliegues de la parte alta de la pantorrilla detrás de la rodilla, puede producir una parálisis de dicho nervio. Esto debilita los músculos que levantan el pie, produciendo una situación de pie caído. Es más frecuente en personas delgadas que se encuentran encamadas, en las que utilizan sillas de ruedas mal ajustadas o en las que habitualmente mantienen las piernas cruzadas durante largo rato.