Partículas minúsculas provenientes de la boca frecuentemente migran hacia las vías aéreas, pero por lo general se eliminan por los mecanismos normales de defensa antes de que puedan llegar a los pulmones o causar inflamación o infecciones. Si dichas partículas no se eliminan, pueden causar la neumonía. Tienen mayor riesgo de contraer este tipo de neumonía las personas debilitadas, las que se han intoxicado con alcohol o fármacos o las que están inconscientes debido a la anestesia o a alguna enfermedad. Incluso una persona sana que aspira una gran cantidad de materia, como podría suceder durante el vómito, puede contraer neumonía.




La neumonitis química se produce cuando la materia aspirada es tóxica para los pulmones; el proceso se debe más al resultado de la irritación que a una infección. Una materia tóxica frecuentemente aspirada es el ácido del estómago. El resultado inmediato es el ahogo repentino y una aceleración del ritmo cardíaco. Otros síntomas pueden ser fiebre, esputo con espuma de color rosa y un tinte azulado en la piel causado por la sangre escasamente oxigenada (cianosis).

Una radiografía de tórax y las mediciones de la concentración de oxígeno y de anhídrido carbónico en sangre arterial pueden contribuir al diagnóstico, aunque, en general, éste parece obvio cuando se conoce la secuencia de los sucesos. El tratamiento consiste en la administración de oxígeno y respiración artificial, si fuera necesaria. Se puede aspirar el contenido de la tráquea para eliminar las secreciones y las partículas de las vías aéreas.

A veces, se administran antibióticos para prevenir la infección. Por lo general, los individuos con neumonitis química se recuperan rápidamente o evolucionan hacia el síndrome de distrés respiratorio agudo del adulto o bien desarrollan una infección por bacterias. Fallecen entre el 30 y el 50 por ciento de las personas que padecen neumonitis química.

La aspiración de bacterias es la forma más frecuente de neumonía por aspiración. Su causa se debe, por lo general, a la deglución y consiguiente aspiración de bacterias hacia el interior de los pulmones.

La obstrucción mecánica de las vías aéreas puede ser causada por la aspiración de partículas u objetos. Los niños pequeños corren un riesgo muy elevado porque, con frecuencia, se llevan objetos a la boca y pueden aspirar pequeños juguetes o incluso partes de estos juguetes. La obstrucción puede también ocurrir en adultos, principalmente cuando aspiran un bocado de carne durante la comida. Cuando un objeto queda atascado en la parte superior de la tráquea, la persona es incapaz de respirar o de hablar. Si no se extrae el objeto de inmediato, la muerte sobreviene con rapidez. La maniobra de Heimlich, realizada para extraer el objeto, puede salvar la vida del afectado. Si el objeto queda atascado en la parte inferior de las vías aéreas, puede producir una tos crónica irritante e infecciones recurrentes. El objeto se extrae por lo general mediante una broncoscopia (un procedimiento que utiliza un instrumento que permite al médico observar la vía respiratoria y extraer muestras y cuerpos extraños).