La otitis externa es una infección del canal auditivo.

La infección puede afectar a todo el canal, como en la otitis externa generalizada, o sólo una zona reducida, como por ejemplo un furúnculo. La otitis externa, comúnmente llamada mal del nadador, es más frecuente durante el verano, cuando se practica natación.




Causas de la otitis externa

Una variedad de bacterias o, rara vez, de hongos puede causar otitis externa generalizada; la bacteria estafilococo suele producir furúnulos. Ciertas personas, como las que padecen alergias, psoriasis, eccema o dermatitis del cuero cabelludo, son particularmente propensas a contraer otitis externa. Las lesiones que se producen en el canal auditivo al limpiarlo o bien por causa de entrada de agua o de irritantes como el spray de cabello o el tinte, suelen producir una otitis externa.

El canal auditivo se limpia por sí mismo desplazando las células cutáneas muertas desde el tímpano hasta el exterior, como si estuviesen en una cinta transportadora. El hecho de intentar limpiar el canal con bastoncitos con punta de algodón interrumpe este mecanismo de autolimpieza y puede empujar el material de desecho hacia el tímpano, donde se acumula. Los desechos acumulados y la cera tienden a retener el agua que entra en el canal cuando la persona se ducha o nada. Como resultado final, la piel mojada y blanda del canal auditivo contrae infecciones bacterianas o fúngicas con más facilidad.

Síntomas de la otitis externa

Los síntomas de la otitis externa generalizada son picor, dolor y una secreción maloliente. Si el canal auditivo se hincha o se llena con pus y desechos, la audición empeora. Por lo general, el canal se resiente y duele si se tira del oído externo (oreja) o si se ejerce presión sobre el pliegue de piel que se encuentra frente al canal. Cuando se observa el interior del canal auditivo a través de un otoscopio (un instrumento para visualizar el canal y el tímpano), se ve que la piel del canal está roja, hinchada y cubierta de pus y desechos.

Los furúnculos producen mucho dolor. Cuando se rompen, es posible que salga del oído una pequeña cantidad de sangre y de pus.

Tratamiento de la otitis externa

Para tratar la otitis externa generalizada, el médico primero elimina el material de desecho infectado que se encuentra en el canal mediante aspiración o con hisopos (bastoncitos con punta de algodón). Una vez que el canal auditivo está limpio, la audición suele volver a la normalidad.




Por lo general, la persona tiene que instilarse gotas de antibiótico varias veces al día durante un período máximo de una semana. Algunas gotas óticas también contienen un corticosteroide para reducir la inflamación. En ciertos casos se prescriben gotas que contienen ácido acético diluido para que ayuden a recuperar la acidez del canal auditivo. Los analgésicos como el paracetamol o la codeína pueden ayudar a reducir el dolor durante las primeras 24 a 48 horas, hasta que la inflamación comience a remitir. Si la infección se ha extendido más allá del canal auditivo (celulitis) se puede tratar con un antibiótico administrado por vía oral.

Se deja que los furúnculos drenen por sí solos porque el hecho de abrirlos puede diseminar la infección. Las gotas óticas con antibiótico no son eficaces. Para aliviar el dolor y acelerar la curación se puede aplicar una almohadilla eléctrica sobre la zona durante un tiempo corto y tomar analgésicos.