Un neumotórax es una acumulación de aire en la cavidad pleural.

El neumotórax puede producirse por motivos no identificables; los médicos lo llaman un neumotórax espontáneo. Un neumotórax puede también ser consecuencia de una lesión o de un procedimiento clínico que permite que se introduzca aire dentro de la cavidad pleural, como en el caso de la toracocentesis. Los respiradores pueden lesionar los pulmones por la presión que ejercen, produciéndose un neumotórax. Ello es más frecuente en personas que padecen el síndrome de distrés respiratorio del adulto, puesto que necesitan un respirador artificial de alta presión para poder sobrevivir.




Normalmente, la presión en la cavidad pleural es inferior a la presión interna de los pulmones. Cuando el aire penetra en la cavidad pleural, la presión en la pleura se vuelve mayor que la presión interna de los pulmones y el pulmón se colapsa de forma parcial o completa. A veces, la mayoría de los colapsos pulmonares produce ahogo inmediato y agudo.

El neumotórax espontáneo simple es causado, en general, por la rotura de una pequeña zona debilitada del pulmón. El proceso es más frecuente entre los varones menores de 40 años. Los casos de neumotórax espontáneo simple no son, por lo general, consecuencia de un esfuerzo. Algunos de ellos se producen durante la inmersión o durante el vuelo a grandes alturas, aparentemente por los cambios de presión en los pulmones. La mayoría de las personas se recupera totalmente.

El neumotórax espontáneo complicado se produce en las personas que padecen una enfermedad pulmonar extensa. A menudo, este tipo de neumotórax es el resultado de la rotura de una ampolla (vesícula grande de 2 cm o más de diámetro), sobre todo en las personas de edad avanzada que padecen enfisema. El neumotórax espontáneo complicado puede también presentarse en las personas que padecen otras afecciones pulmonares, como fibrosis quística, granuloma eosinófilo, absceso de pulmón, tuberculosis y neumonía por Pneumocystis carinii. Debido a la enfermedad pulmonar subyacente, los síntomas y las consecuencias generalmente empeoran en el neumotórax espontáneo complicado.

El neumotórax a tensión es una forma grave y potencialmente mortal de neumotórax. En esta enfermedad, los tejidos que circundan la zona por donde el aire está penetrando en la cavidad pleural, actúan como una válvula de una sola vía, permitiendo la entrada de aire pero no su salida. Esta situación provoca una presión tan elevada en la cavidad pleural que el pulmón completo se colapsa y el corazón y otras estructuras del mediastino son empujados hacia el lado opuesto del tórax. Si el neumotórax a tensión no se trata rápidamente, puede causar la muerte en pocos minutos.

Síntomas y diagnóstico de Neumotórax

Los síntomas varían mucho y dependen de la cantidad de aire que ha penetrado en la cavidad pleural y de la porción del pulmón que se ha colapsado. Pueden consistir en una falta leve de aliento o un dolor torácico o bien un ahogo grave, un shock y un paro cardíaco potencialmente mortal. Muy a menudo, comienzan de repente los dolores punzantes de pecho y el ahogo y, a veces, una tos seca. Se puede sentir dolor en el hombro, el cuello o el abdomen. Los síntomas tienden a ser menos importantes en un neumotórax de desarrollo lento que en uno de desarrollo rápido. Con excepción de un neumotórax muy grande o de un neumotórax a tensión, los síntomas generalmente desaparecen a medida que el organismo se adapta al colapso del pulmón y que éste comienza lentamente a inflarse de nuevo.

Una exploración física puede generalmente confirmar el diagnóstico. Con el fonendoscopio el médico ausculta el tórax y puede notar que una parte no transmite el sonido normal de la respiración. La tráquea, una vía respiratoria grande que pasa por la parte anterior del cuello, puede ser desviada hacia un lado a causa de un colapso de pulmón. Una radiografía de tórax muestra la acumulación de aire y el colapso del pulmón.

Tratamiento de la Neumotórax

Un neumotórax pequeño habitualmente no requiere tratamiento. Generalmente no provoca trastornos importantes de la respiración y el aire se absorbe en pocos días. La absorción completa de un neumotórax más grande puede llevar de 2 a 4 semanas; sin embargo, se puede extraer el aire más rápidamente, mediante la inserción de un tubo torácico en el neumotórax. Cuando el neumotórax es lo suficientemente grande como para dificultar la respiración, se necesita un tubo torácico. El tubo se conecta a un sistema de drenaje sellado o a una válvula de una sola vía que deja salir el aire sin que refluya. Se puede conectar al tubo una bomba de aspiración si el aire sigue escapándose a través de una conexión anormal (fístula) entre una vía respiratoria y la cavidad pleural.

En algunas ocasiones, es necesaria la cirugía. Frecuentemente, la cirugía se realiza con un toracoscopio introducido a través de la pared torácica dentro de la cavidad pleural.




Un neumotórax recidivante puede causar una incapacidad considerable. En individuos de alto riesgo, por ejemplo los buzos y los pilotos de avión, la cirugía es la opción a tomar en cuenta desde el primer episodio de neumotórax. En personas que padecen de neumotórax incurable o de neumotórax que se manifiesta dos veces en el mismo lado, se practica una intervención quirúrgica para eliminar la causa del problema. En un neumotórax espontáneo complicado con un persistente escape de aire dentro del espacio pleural o en un neumotórax recidivante, la enfermedad pulmonar subyacente puede ser una contraindicación para la cirugía. A menudo, se suele sellar el espacio pleural administrando doxiciclina a través de un tubo torácico mientras que el aire es evacuado.

En un neumotórax a tensión, la extracción urgente del aire puede evitar la muerte. El aire se aspira de inmediato utilizando una jeringa grande que se conecta a una aguja introducida dentro del tórax. A continuación, se introduce separadamente un tubo para drenar el aire de forma continua.