Descripción de la conmoción

Una conmoción es una pérdida de consciencia, y a veces de memoria, de corta duración que se produce después de una lesión cerebral y que no causa ninguna lesión orgánica evidente.

Las conmociones causan una disfunción cerebral pero no tienen consecuencias visibles de lesiones estructurales. Pueden ocurrir después de un traumatismo craneal, por leve que sea, dependiendo de cómo haya sido la sacudida del cerebro dentro del cráneo. Una conmoción, aunque leve, puede dejar a la persona algo confusa, con dolor de cabeza y con una somnolencia anormal, pero la mayoría se recupera completamente en unas horas o días.




Algunas personas manifiestan mareo, dificultades para concentrarse, olvidos, depresión, falta de sensación o de emociones, y ansiedad. Estos síntomas pueden prolongarse durante algunos días o varias semanas, pero es raro que se prolonguen más tiempo. Entretanto, la persona puede tener dificultades para realizar su trabajo o estudios o para relacionarse con los demás. Esta situación se conoce como síndrome posconcusión.

Un síndrome posconcusión es una situación enigmática puesto que no se sabe por qué ocurren estos problemas tras un traumatismo craneal leve. Entre los expertos existen discrepancias acerca de la causa de estos síntomas: si se deben a lesiones microscópicas o a factores psicológicos. El tratamiento farmacológico y psiquiátrico son eficaces en algunas personas afectadas de un síndrome posconcusión, pero no en todas.

Más preocupante que el propio síndrome posconcusión es el hecho de que, a veces, al cabo de horas o incluso en los días posteriores a la lesión original, pueden manifestarse síntomas más graves. El empeoramiento de los dolores de cabeza y de la confusión, y la creciente somnolencia son signos que indican la necesidad de atención médica urgente.

Generalmente, el tratamiento no es necesario cuando el médico ha determinado que no existen lesiones más graves. No obstante, a todas las personas afectadas de un traumatismo craneal se les advierte acerca de los signos de alarma de un empeoramiento de la función cerebral. A los padres de niños pequeños se les enseña cómo deben controlar al niño con respecto a estos cambios durante las horas posteriores a la lesión. Mientras los síntomas no empeoren puede administrarse paracetamol (acetaminofén) para el dolor; si la lesión no es grave, puede administrarse aspirina durante los 3 o 4 días que siguen a la lesión.