La náusea y el vómito son dos de los más comunes y temidos efectos secundarios de la quimioterapia . Generalmente empiezan pocas horas después del tratamiento y duran poco tiempo. Sin embargo,  en algunos casos la náusea y el vómito severo pueden durar varios días.

Afortunadamente ambos síntomas pueden ser disminuidos con un cambio en la alimentación y con la administración de medicamentos antieméticos, que ayudan a aliviarlos.




Es importante avisar al médico o a la enfermera si siente mucha náusea, ha estado vomitando durante más de un día o si la náusea es tan intensa que no puede retener líquidos.

Algunas técnicas que ayudan a controlar la náusea y el vómito son:

  • Evitar comidas abundantes para que el estómago no se llene demasiado.
  • Ingerir varias comidas ligeras durante el día en lugar de una, dos o tres comidas fuertes.
  • Tomar líquidos por lo menos una hora antes o después de las comidas, en lugar de hacerlo con las comidas.
  • Comer y tomar líquidos despacio.
  • Evitar alimentos dulces, fritos o grasosos.
  • Comer alimentos fríos o a temperatura ambiente con el objetivo de evitar los olores fuertes que sean molestos.
  • Masticar bien los alimentos para una mejor digestión.
  • Si la náusea es un problema por la mañana, tratar de comer alimentos secos, como cereal, pan tostado o galletas, antes de levantarse.
  • Tomar líquidos fríos y claros, tales como jugo de manzana o té.
  • Chupar cubos de hielo, mentas o caramelos.
  • Tratar de evitar olores que molesten, como de comida, humo o perfume.
  • Descansar en una silla después de comer, pero sin recostarse por completo hasta que hayan pasado por lo menos dos horas.
  • Usar ropa suelta.
  • Respirar profundamente y despacio cuando sienta náusea.
  • Distraerse hablando con amigos o familiares, escuchando música o viendo una película o programa de televisión.
  • Utilizar técnicas de relajación.
  • Evitar comer por lo menos unas cuantas horas antes del tratamiento si la náusea generalmente ocurre durante la quimioterapia.