Descripción de las callosidades

Una callosidad es una zona de la parte superior de la piel, el estrato córneo o capa de queratina, que se torna anormalmente gruesa y forma una almohadilla protectora en respuesta a una fricción repetida.

Las callosidades pueden formarse en cualquier parte del cuerpo, pero por lo general aparecen sobre una zona ósea de las manos, de los pies y de los codos o bien en otras áreas que se rozan repetidamente, como el mentón en los violinistas.

Un callo tiene el tamaño de un guisante y es una porción gruesa de queratina que se forma en los pies.

Los callos más duros aparecen sobre las articulaciones de los dedos de los pies. Los formados entre los dedos de los pies suelen ser más blandos. A diferencia de la mayoría de las callosidades, los callos pueden causar dolor porque el engrosamiento de la piel hace presión sobre el hueso que se encuentra debajo.




Diagnóstico de las callosidades

Por lo general, las callosidades y los callos son fáciles de reconocer. En algunos casos, los callos se confunden con verrugas plantares, que también contienen una espesa capa de queratina. Sin embargo, las verrugas son muy sensibles cuando se las comprime desde los lados, mientras que los callos son más sensibles a la presión directa contra el hueso.

Tratamiento de las callosidades

Los callos y las callosidades son más fáciles de prevenir que de tratar. Las callosidades pueden evitarse eliminando la fuente de irritación o, si ello no es posible, utilizando un guante, una almohadilla, o cualquier otro elemento protector. La mayoría de las farmacias venden parches almohadillados y anillos protectores de diversas formas para este propósito. Los callos suelen producirse a causa de calzado incómodo y pueden desaparecer si se usa un calzado apropiado. Para eliminar los callos más rápidamente es posible usar un medicamento que disuelva la queratina. Estos fármacos (denominados agentes queratolíticos) suelen contener ácido salicílico. Pueden aplicarse como un emplaste que seca por contacto, pero otra posibilidad es colocar sobre la zona un parche almohadillado que contenga la medicación. Sin embargo, si los agentes queratolíticos no se aplican con cuidado, el ácido puede dañar el tejido normal adyacente. Los callos y las callosidades también pueden reducirse con una piedra pómez tras el baño, o bien se recurre a un médico o a una enfermera para que los raspe con un escalpelo.

En una persona diabética con circulación escasa, los callos y las callosidades pueden curarse lentamente, sobre todo si se han formado en los pies. Los médicos recomiendan que las personas diabéticas tengan especial cuidado de sus pies.