¿Qué es un aneurisma?

Un aneurisma es una dilatación localizada en la pared de una arteria. Se forma una especie de bolsa, o hernia, que se llena de sangre estancada.

¿Por qué se forma?

El aneurisma se debe al debilitamiento y adelgazamiento de la pared arterial. La hernia se forma por la presión sanguínea existente en la arteria.
La formación de un aneurisma se asocia a menudo a factores de riesgo cardiovascular, tales como:

  • El exceso de colesterol en la sangre, que forma depósitos en las paredes arteriales y las debilita.
  • La hipertensión arterial, que provoca la formación del aneurisma y la rotura del mismo.
  • El tabaquismo y la obesidad.
  • La fragilidad congénita de las arterias, una infección sanguínea…

Ruptura de una aneurisma

A menos que el aneurisma se esté rompiendo, el tratamiento depende de su tamaño. Un aneurisma menor de 5 cm de ancho raramente se rompe, pero si mide más de 5 cm, la rotura es mucho más probable. Por consiguiente, habitualmente el médico recomienda la intervención quirúrgica para los aneurismas mayores de 5 cm de ancho, a menos que conlleve demasiado riesgo por otros motivos médicos. La operación consiste en colocar un injerto sintético para reparar el aneurisma. El índice de mortalidad para este tipo de cirugía es aproximadamente del 2 por ciento.




La rotura o la amenaza de rotura de un aneurisma abdominal exige una cirugía de urgencia. El riesgo de muerte durante la intervención quirúrgica de una rotura de aneurisma es de alrededor del 50 por ciento. Cuando un aneurisma se rompe, los riñones pueden resultar lesionados al interrumpirse el suministro de sangre o debido al shock ocasionado por la hemorragia. Si se produce una insuficiencia renal después de la operación, las probabilidades de supervivencia son muy escasas. Si no se trata, la rotura de un aneurisma es siempre mortal.

Aneurismas de la aorta torácica

Los aneurismas en el segmento de la aorta que recorre el tórax representan una cuarta parte de todos los casos de aneurismas aórticos. En una forma particularmente frecuente de aneurisma de la aorta torácica, la aorta se dilata a partir del punto donde sale del corazón. Esta dilatación causa un mal funcionamiento de la válvula que se encuentra entre el corazón y la aorta (válvula aórtica), permitiendo que la sangre retroceda hacia el corazón cuando la válvula se cierra. Alrededor del 50 por ciento de las personas con este problema tiene el síndrome de Marfan o una variante del mismo. En el 50 por ciento restante, no se encuentra una causa evidente, aunque con frecuencia estas personas tienen una presión arterial alta (hipertensión).

Síntomas de los aneurismas

Los aneurismas de la aorta torácica pueden llegar a ser muy voluminosos sin causar síntomas. Los síntomas son el resultado de la presión que la aorta dilatada ejerce contra las estructuras vecinas. Los síntomas típicos son dolor (por lo general en la parte superior de la espalda), tos y sibilancias. La persona afectada puede toser con sangre debido a la presión o a la erosión de la tráquea (conducto que lleva el aire a los pulmones) o de las vías respiratorias vecinas. La presión sobre el esófago, el conducto que lleva los alimentos al estómago, puede dificultar la deglución. Puede producirse ronquera si se comprime el nervio de la caja de la voz (laringe). También puede aparecer un conjunto de síntomas (síndrome de Horner) que consisten en la contracción de una pupila, párpado caído y sudación en un lado de la cara. Las radiografías de tórax pueden revelar una desviación de la tráquea. Por último, la presencia de pulsaciones anómalas en la pared del tórax puede ser también indicativa de un aneurisma aórtico torácico.

Cuando se produce la rotura de un aneurisma aórtico torácico, habitualmente al principio aparece un dolor intensísimo en la parte superior de la espalda. Se puede irradiar por la espalda hacia abajo y hacia el interior del abdomen a medida que la rotura progresa. El dolor también se percibe en el pecho y en los brazos, simulando un ataque cardíaco (infarto de miocardio). El cuadro evoluciona rápidamente hacia el shock y se puede producir la muerte por la pérdida de sangre.

Diagnóstico de los aneurismas

El médico puede diagnosticar un aneurisma de la aorta torácica a partir de sus síntomas o puede descubrir el aneurisma por casualidad durante una exploración. Una radiografía de tórax realizada por otro motivo puede revelar la presencia de un aneurisma. La tomografía computadorizada (TC), la resonancia magnética (RM) o la ecografía transesofágica se utilizan para determinar el tamaño exacto del aneurisma. La aortografía (unas radiografías que se realizan tras inyectar un producto de contraste que permite ver la silueta del aneurisma) generalmente se utiliza para determinar el tipo de cirugía que se debe realizar en caso de que ésta se haga necesaria.

Tratamiento de los aneurismas

Si el aneurisma de la aorta torácica es de 7,5 cm de ancho o mayor, habitualmente se practica una reparación quirúrgica mediante un injerto sintético. Dado que la rotura del aneurisma es más probable en las personas con un síndrome de Marfan, en estos casos suele aconsejarse reparar quirúrgicamente incluso los aneurismas más pequeños. El riesgo de muerte durante la reparación de los aneurismas torácicos es elevado (alrededor del 10 al 15 por ciento). En consecuencia, suelen administrarse fármacos como betabloqueadores para reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial y disminuir así el riesgo de rotura.