Una vez que ha pasado la crisis inmediata de un ataque cerebral y el paciente ha sido estabilizado médicamente, es momento de considerar una terapia de rehabilitación para contrarrestar alguna de las secuelas como    entumecimiento, debilidad o parálisis facial o corporal, visión borrosa, pérdida del equilibrio, problemas del habla, entre otros.

Debido a los efectos del ataque cerebral, probablemente el paciente tenga que cambiar o reaprender uno o varios aspectos de su vida diaria.




El equipo encargado en la rehabilitación es multidisciplinario y puede incluir:

  • Fisiatra: Médico especializado en rehabilitación.
  • Fisioterapeuta: Ayuda al paciente a recuperar el máximo de movilidad e independencia y restablecerse del deterioro sufrido en sus funciones importantes como el caminar, el equilibrio y la coordinación.
  • Terapeuta ocupacional: Se especializa en ayudar al paciente a restaurar su capacidad para la vida diaria, como bañarse, arreglarse y vestirse.
  • Terapeuta de lenguaje: Especialista que ayuda a que el paciente vuelva a aprender a hablar y también le ayuda con problemas para tragar.
  • Terapeuta de recreación: Ayuda al sobreviviente a modificar las actividades que disfrutaba antes de su ataque cerebral, o le propone otras nuevas.
  • Psiquiatra o psicólogo: Apoya al paciente a ajustarse a los retos emocionales y a las nuevas circunstancias de su vida.
  • Consejero de rehabilitación vocacional: Ayuda al paciente a que aproveche al máximo su capacidad para volver a trabajar.

La rehabilitación le ayudará al paciente a mejorar su independencia en:

  • Actividades de la vida diaria: Comer, bañarse y vestirse.
  • Destreza para moverse: Caminar, pasarse a la silla de ruedas o impulsarla el mismo.
  • Destreza para la comunicación: Hablar y el lenguaje.
  • Destreza cognitiva: Memoria y solución de problemas.
  • Destreza social: Interacción con otras personas.
  • Funciones psicológicas: Aprender a adaptarse y, si es necesario, para la depresión.