Tipos de anginas de pecho

Angina estable: Los síntomas generalmente se presentan de manera previsible, porque se presentan al hacer actividad física o durante momentos de estrés o ansiedad.

Angina inestable: Los síntomas de angina inestable se presentan sin aviso, y pueden ocurrir incluso en momentos de reposo, y la sensación de malestar puede ser más aguda y prolongada que un paciente con angina estable. En un síndrome coronario agudo, el riesgo de infarto es elevado y debe ser tratado como una emergencia.

De la prevención a la cirugía

Una vez diagnosticada la angina de pecho en un paciente, el tratamiento se inicia adoptando medidas preventivas de la enfermedad de las arterias coronarias, que reviertan o retarden su progresión.

Debe hacerse frente a los principales factores de riesgo como la hipertensión arterial, colesterol elevado, el hábito de fumar, así como una dieta equilibrada y el control del sobrepeso.

La gravedad y estabilidad de los síntomas en la angina de pecho, determinará la terapia médica a seguir. Cuando los síntomas son estables y de leves a moderados, lo más efectivo es reducir los factores de riesgo y utilizar fármacos. Sin embargo, cuando los síntomas se agravan rápidamente, suele aconsejarse el ingreso hospitalario inmediato y el tratamiento farmacológico.

Si los síntomas no disminuyen con el tratamiento con fármacos, dieta y cambios en los hábitos de vida, se puede recurrir a una angiografía para determinar si es posible practicar una cirugía coronaria como la angioplastía.

Los factores clave para predecir lo que puede suceder a las personas con angina incluyen la edad, la extensión de la enfermedad de las arterias coronarias, la gravedad de los síntomas y, en la mayoría de los casos, el grado de función normal del músculo cardíaco.

La angina de pecho es un dolor en el pecho transitorio, acompañado de una sensación de opresión que se produce cuando el músculo cardiaco no recibe suficiente oxígeno. Dicha sensación también puede extenderse a brazos, espalda, cuello, mandíbula o estómago.

Este problema se presenta cuando el suministro de oxígeno al corazón es insuficiente y se atribuye a factores como:

  • La realización de actividades que requieren de un esfuerzo físico, como subir escaleras o correr.
  • Situaciones de alto estrés emocional.
  • Exposición a temperaturas muy cálidas o frías.

En dichas situaciones, la frecuencia cardiaca y presión arterial aumentan, y el corazón requiere de un mayor suministro de oxígeno. Y en una persona que padece de angina, las arterias coronarias no pueden satisfacer completamente el incremento de oxígeno que demanda el corazón.

  Aterosclerosis, principal causa

Por lo general, la angina es el resultado de una enfermedad de las arterias coronarias denominada aterosclerosis, así como por otras causas menos frecuentes como anomalías en las válvulas del corazón, el espasmo arterial, la cardiomiopatía hipertrófica, la hipertensión arterial no controlada, por mencionar algunas.

La aterosclerosis es la acumulación de grasa y células en las paredes de las arterias que van al corazón, lo cual provoca que estas se estrechen e incluso se obstruyan e impidan el flujo de sangre y oxígeno hacia el corazón.

Dolor en el pecho

Suscitado a partir de un esfuerzo físico y de forma temporal, la angina de pecho manifiesta los siguientes síntomas:

  • Una presión o dolor en la parte media del pecho.
  • Malestar en otras áreas del cuerpo como en el hombro izquierdo, por debajo de la parte interna del brazo izquierdo o derecho, espalda, cuello, mandíbulas, dientes o estómago.
  • Dificultad para respirar.
  • Otras señales como sudor frío, náusea o mareo.