Tratamiento por radioterapia

Un tipo de tratamiento para el cáncer es la radioterapia, procedimiento que utiliza partículas u ondas de alta energía, tales como los rayos X, rayos gamma, electrones o protones, para eliminar o dañar las células cancerosas.

La radioterapia es uno de los tratamientos más comunes contra muchos tipos de cáncer, entre los que destacan los cánceres de la cabeza y el cuello, vejiga, pulmón y la enfermedad de Hodgkin. Miles de personas se liberan del cáncer tras recibir tratamientos de radioterapia, ya sea por sí sola o en conjunto con otros tratamientos como la cirugía o la quimioterapia.

Este procedimiento contra el cáncer utiliza un equipo especial que administra dosis altas de radiación a las células cancerosas, destruyéndolas o dañándolas de tal manera que no puedan crecer, multiplicarse o propagarse.




Al aplicar la radioterapia en una zona cancerosa, esta rompe una hebra de la molécula del ADN dentro de la célula cancerosa, lo que previene que la célula crezca y se divida. Aunque algunas células normales pueden afectarse por la radiación, la mayoría se recupera completamente de los efectos del tratamiento.

A diferencia de la quimioterapia, en la cual se expone todo el cuerpo a los químicos que combaten al cáncer, la radioterapia es un tratamiento de aplicación local, la cual sólo afecta la parte del cuerpo a ser tratada.

La radioterapia puede resultar de mayor provecho en algunas situaciones que en otras. El médico será quien, una vez que haya evaluado los beneficios de este procedimiento frente a otros, determine la aplicación en un paciente .

Efectos secundarios

Los efectos secundarios derivados de la radioterapia varían en cada paciente y dependen de la dosis de tratamiento, de la parte del cuerpo que se trata y del estado general de salud de la persona. Algunos pacientes no presentan efecto secundario alguno, mientras que otros presentan una cantidad significativa.

La radioterapia puede causar efectos secundarios como cansancio, cambios en la piel y pérdida del apetito; afortunadamente desaparecen en un par de semanas posteriores a la aplicación del tratamiento.

Si el paciente llegará a presentar una reacción seria, el médico puede indicar la suspensión de la radioterapia por un tiempo, así como recomendar un cambio en el programa o en el tipo de tratamiento que está recibiendo.

Un tipo de tratamiento para el cáncer es la radioterapia, procedimiento que utiliza partículas u ondas de alta energía, tales como los rayos X, rayos gamma, electrones o protones, para eliminar o dañar las células cancerosas.

La radioterapia es uno de los tratamientos más comunes contra muchos tipos de cáncer, entre los que destacan los cánceres de la cabeza y el cuello, vejiga, pulmón y la enfermedad de Hodgkin. Miles de personas se liberan del cáncer tras recibir tratamientos de radioterapia, ya sea por sí sola o en conjunto con otros tratamientos como la cirugía o la quimioterapia.

Este procedimiento contra el cáncer utiliza un equipo especial que administra dosis altas de radiación a las células cancerosas, destruyéndolas o dañándolas de tal manera que no puedan crecer, multiplicarse o propagarse.

Al aplicar la radioterapia en una zona cancerosa, esta rompe una hebra de la molécula del ADN dentro de la célula cancerosa, lo que previene que la célula crezca y se divida. Aunque algunas células normales pueden afectarse por la radiación, la mayoría se recupera completamente de los efectos del tratamiento.

A diferencia de la quimioterapia, en la cual se expone todo el cuerpo a los químicos que combaten al cáncer, la radioterapia es un tratamiento de aplicación local, la cual sólo afecta la parte del cuerpo a ser tratada.




La radioterapia puede resultar de mayor provecho en algunas situaciones que en otras. El médico será quien, una vez que haya evaluado los beneficios de este procedimiento frente a otros, determine la aplicación en un paciente .

¿Por qué se me ha indicado el tratamiento de radioterapia?

La radioterapia se utiliza a menudo junto con un tratamiento quirúrgico.

  • Antes de someterse a cirugía, la radioterapia tiene la función de reducir el tamaño del tumor, de manera que se pueda operar más fácilmente.
  • Después de la cirugía, la radioterapia permite realizar la intervención localmente.

Asimismo, la radioterapia puede combinarse con la quimioterapia (radioquimioterapia) para actuar sobre las células cancerosas tanto localmente como en extensión.

¿Cómo se desarrollan las sesiones de radioterapia?

Se trata mayoritariamente de una radioterapia externa con emisión de rayos que deben atravesar la piel para alcanzar su objetivo

Antes del tratamiento, una consulta denominada de “centrado” o de “marcación” permite definir con precisión la zona que se debe irradiar mediante técnicas de imagen médicas, como un escáner. Para determinar con precisión esta zona, se marcan los lugares de referencia en la piel. Asimismo, el radioterapeuta determina la técnica de irradiación y calcula por ordenador, en colaboración con el médico, la dosis total de radiación necesaria y la fracción concreta de esta dosis que se administrará en cada sesión.

Las sesiones de radioterapia siguientes son más cortas. Deberá estar estirado(a) en una cama de tratamiento a cierta distancia de la máquina emisora. La dosis determinada se administra en sólo unos minutos. Los rayos no se perciben y no causan dolor. Las sesiones se repiten siguiendo un ritmo riguroso hasta finalizar con un número muy preciso. Se alternan con consultas regulares al radioterapeuta, que verifica su correcto desarrollo.

Voy a someterme a braquiterapia ¿En qué consiste?

Es un tipo de radioterapia por vía interna que consiste en implantar en el interior mismo del cuerpo, directamente en la zona a tratar, una fuente radioactiva (en forma de bolas, granos o hilos). Esta técnica sólo puede utilizarse para ciertos tipos de cáncer. Tras la implantación, permanecerá en una habitación aislada durante el tiempo de tratamiento y después se le retirará la fuente radioactiva.

¿Puedo experimentar efectos no deseados?

Aunque los tejidos sanos alrededor de la zona a tratar estén cada vez más protegidos, gracias a un enfoque cada vez más preciso del campo de irradiación, la radioterapia puede provocar efectos secundarios tales como

  • irritación de la piel al nivel del campo de irradiación,
  • fatiga tras varias sesiones
  • y, según la zona tratada, dificultades para tragar, aftas, falta de saliva (en caso de irradiación del cuello); vómitos, diarreas (irradiación del abdomen); problemas urinarios, irritación de la vejiga (cistitis), de la vagina o del recto (irradiación de la pelvis).



Está en un tratamiento de radioterapia: algunos consejos importantes

  • Evite el contacto con el sol, los productos que contengan alcohol y todo producto que pueda irritar la piel.
  • Informe a su equipo sanitario de todos los sucesos no deseados que haya experimentado en el curso del tratamiento, ya que pueden proponerle soluciones o tratamientos eficaces.

Tenga en cuenta que en la actualidad se han implementado procedimientos de control en los hospitales para aumentar la seguridad de los pacientes.